miércoles, 13 de noviembre de 2013

Marcela Ortiz, la “fadista” de México, celebra 10 años de carrera con el disco “Canto de nostalgia”

 
Canto de nostalgia se llama el disco con que la fadista mexicana Marcela Ortiz celebra 10 años de carrera musical, un trayecto apasionado que le ha servido para expresarse artísticamente y de paso convertirse en una verdadera precursora en la difusión del género tradicional de la música portuguesa.
 
Canto de nostalgia es el cuarto álbum de la intérprete y compositora. En él aparecen fados de su autoría, en español, expresión de su firme voluntad de dar a conocer la música que ha hecho suya en sus continuos viajes a Lisboa, donde la crítica y el público la han recibido con los brazos abiertos.
 
Este viernes 15 a las 19 horas, en el Museo de la Mujer (Bolivia 17, Centro Histórico), Ortiz cantará los temas de su nuevo disco, una oportunidad extraordinaria para encontrarse con una vocalista prodigiosa que pone el alma y una voz honda y de mucho espesor a aires musicales que vienen de lejos, para quedarse aquí gracias a su influjo.
 
Foto: Especial
Foto: Especial
 
-          ¿Qué es esto de cantar fado en México?
-          Bueno, es mi pasión. Dejé trabajo, estudios, todo por dedicarme a este género cuyo nombre provienen de la palabra en latín fatum y que significa destino. Se trata de una música que escuché por primera vez en los ’90 y me cautivó.
 
-          Entonces, ¿no perteneces a una familia de origen portugués?
-          No. Mi familia es mexicana, yo nací en los Estados Unidos porque mi padre se fue a hacer allí un año sabático, así que cuando les dije que me quería dedicar al fado loca fue lo menos que me dijeron. Sobre todo por lo complicado que es dedicarse a una música nada comercial, depender de los presupuestos para la cultura, que siempre son escasos…
 
-          ¿Por qué es complicado cantar fado?
-          Porque es una música que no tiene difusión y está hecha por artistas como yo, sin management, disquera o apoyo alguno. Lo curioso es que cuando el público conoce el género, enseguida se hace fan. El fado gusta mucho. Ahora, después de 10 años de trabajo, podría decir que la gente ha abierto las ventanas del alma y hay medios como Radio Educación y Radio UNAM que transmiten esta música que genera gran empatía, tal como he podido comprobar en mis presentaciones en la Feria de San Marcos, en la cárcel de Santa Marta Acatlita, en tantos sitios.
 
-          El fado tradicional se oye muy bien en la voz de Amalia Rodrígues. En los nuevos cantantes el oyente aspira a una actualización, ¿verdad?
-          Sí, definitivamente. Cuando empecé a cantar mi repertorio era esencialmente “amaliano”, conformado por lo que se conoce como “fado canción” y que ella hizo tan popular. Pero después de Amalia viene un fado más moderno, más estilizado, que es el que se hace en estos tiempos. No puedes hacer por ejemplo un concierto entero de fado tradicional porque el público se te puede caer, hay que combinar con fados más alegres. Somos mexicanos, no tenemos el alma tan triste como los lusitanos o tenemos en todo caso un cierto tipo de alegría…La verdad es que mi fado está en un punto medio, no es demasiado tradicional ni demasiado innovador y la innovación pasa esencialmente por las letras en español, algo que no se había hecho antes. En mi disco, por ejemplo, hago sólo un tema que cantó Amalia, “María”, el resto son fados propios y tradicionales de autores portugueses, porque como artista tienes que proponer algo.
 
-          Háblanos de tu disco…
-          Es el cuarto disco en mi carrera, fue grabado en Lisboa. Me acompañan cuatro guitarristas, dos de los cuales son portugueses y los otros dos, mexicanos. Tiene temas tradicionales, cuatro escritos por mí e incluyo una canción de Armando Manzanero que me gusta mucho, “Señor amor”.
 
          ¿Ha sido difícil llegar a tener este disco en las tiendas?
-          Sí, lo hice todo sola, con el apoyo de algunas redes sociales, pero haciéndome cargo de todos los aspectos, incluso los financieros, de la grabación. Así que verlo en las tiendas de discos, escucharlo en las radios, es como un sueño. Estoy muy feliz.

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