sábado, 21 de julio de 2018

Alejandra Frausto y sus propuestas



Ante el triunfo extraordinario del ya Presidente electo Andrés Manuel López Obrador de la coalisión Juntos Haremos Historia, Morena, considero importante comenzar a destacar algunas de las propuestas que Alejandra Frausto, próxima Secretaria de Cultura del gobierno federal, ha externado en reuniones con miembros de la comunidad artística y cultural de México y en específicio de la teatral.

Alejadra Frausto comentó en una de dichas reuniones, que AMLO había comenzado por preguntar a cada uno de los integrantes de su gabinete: “A ver, tú, en tu área, ¿cómo vas a combatir la corrupción?”. Fue muy alentador que dicho suceso fuera referido dos meses antes de que el entonces candidato por Morena ganase la Presidencia de la República el pasado día 1 de julio de 2018, día histórico y día fundamental, emotivo para quienes hemos creído en la izquierda desde siempre y esperábamos con esperanza a presenciar su legítimo arribo al gobierno federal.

Frausto, mujer de bohonomía, de cultura, de ímpetu renovador y conciencia social preclara, al responder que comenzaría por la revisión y puesta en marcha del plan anticorrupción interna de la Secretaría de Cultura con la Secretaría de Hacienda, para que —según subrayó— no hubiera “dobleteos” en funciones de ciertas dependencias entre el Instituto Nacional de Bellas Artes y la citada Secretaría de Cultura, comenzó por dar aliento a los nuevos aires que vendrán.

Frausto enfatizó la urgente necesidad de crear un Consejo Consultivo incluyente (que tanta falta ha hecho desde tiempos del Conaculta) que atendiera la gran demanda —así lo entendimos— de los creadores mexicanos, lo cual hizo respirar mucha esperanza a no pocos creadores que se han visto desplazados no sólo por la corruptela imperante en la cultura mexicana, sino por ese ánimo elitista, excluyente y repelente a la crítica que ha dejado en el olvido a muchos creadores injustamente postergados por el amiguismo, los intereses creados, los conflictos de intereses, siendo manejada por algo similar a lo que el mismo López Obrador consideraría en su discurso la noche de su victoria, como “un comité al servicio de una minoría” en el poder. Deshacer a ese comité y a esa minoría para combatir la desigualdad en la cultura sería, pensamos, la forma más certera de enfrentar esos males grupusculares. Habrá que señalar que hay un grupo en el poder que se ha repartido impunemente las becas y los puestos públicos durante décadas, las prestaciones, las oportunidades, entre ellos, como buenos cuates, y que eso es, indiscutiblemente, corrupción. Convirtieron en “olvidados” a los disidentes, implementaron vetos y listas negras y cercaron toda posibilidad de crecimiento a los creadores que no llenaban los requistos para la exquisitez o que habían osado levantar la voz crítica, yendo contra la libertad de expresión, el derecho a la cultura y, sobre todo, el derecho al trabajo.

Frausto fue muy concreta en algo: el apoyo a los espacios independientes, teatros, centros culturales y otros, que sin apoyo alguno del estado libran una batalla a veces descarnada por subsistir y hacer y dar cultura a la gente, muchas veces de manera tan estoica como filantrópica. Sí, deben ser apoyados. Y ellos retribuir a la Secretaría con su trabajo.

Destacó Alejandra Frausto su inquietud, su proyecto de generar una Política Cultural de Paz, y cuestionó: ¿qué pasa con la retribución social del FONCA? El artista debe ir hacia el pueblo, debe generar interés en la gente, no sólo divertirla, creemos, sino educarla. Hoy, más que nunca, con tanta violencia, con tanto muerto y tanta perpetración del crimen, se necesita, más que nunca, que el artista retribuya con su trabajo hacia el pueblo, lo sensibilice, lo eduque, estamos de acuerdo, indudablemente, las armas del arte son más que necesarias ahora. Porque “no podemos estar al margen de la situación del país”, aseveró. Y es menester tomar el espacio público a través de la cultura. Todo se librará por medio de un acompañamiento de la sociedad civil en transparencia.

Mucho se habla y se torna en relación a la cultura y sus políticas, la verdad es que hizo bien el presidente electo en cuestionarlo, según lo referido por Fraustro en una reunión, lo importante es preguntarse: ¿cómo va a combatir la próxima Secretaria de Cultura la corrupción a su interior? Hoy mismo, hay ya muchas quejas y hasta demandas penales en contra de varios funcionarios de dicha dependencia acusados de corrupción. ¿Cómo las enfrentará? Porque no se solucionarán muchas de ellas en los últimos meses del actual gobierno. ¿Le tocará a Fraustro implementar las medidas, o cómo impulsará la reconciliación? ¿En qué forma? ¿Qué hará con esos grupos que han sido denominados en la comunidad artística y cultural como La mafia del poder en la Cultura y que deben dejar paso a nuevas visiones y a nuevos aires? Muchos de ellos son gente valiosa, gente de talento, pero que tienen mucho que responder en torno a la corrupción que se ha vivido en tres sexenios al menos, porque han sido camaleónicos yendo y viniendo del PAN, al PRI y al PRIAN, y acomodándose según sus necesidades e intereses para seguir en el poder.

No se tratará de hacer una cacería de brujas. Se deberá, creemos, impedir que la corrupción continúe lesionando a los creadores mexicanos que no han sido adscritos a esos grupúsculos por diferencias ideológicas o por su voz crítica.

Combatir la corrupción en la cultura mexicana (en el mal manejo de sus instituciones) no requerirá de propósitos persecutorios como los que han lesionado la educación de este país, sino de justicia, de igualdad y dignificación de la democracia en el arte, cosa tan importante como algo más que subrayó Alejandra Frausto: dotar de dignidad en salud al sector cultural. Que el artista mexicano, que el creador pueda tener dignos servicios de salud.

Por lo pronto, la cultura que viene tiene en su haber un compromiso fundamental: Combatir la corrupción en la Secretaría de Cultura federal y pensamos que la Secretaría de Cultura de la CdMX también tendrá que hacer lo propio con Claudia Sheinbaum al frente, en su también —tan bien— ganado triunfo. Recurriendo al discurso de López Obrador en el Zócalo, deseamos, mucho, “que se establezca una auténtica democracia” en la cultura mexicana.

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