jueves, 5 de julio de 2018

Archivos inéditos para revelar un Piazzolla ‘ nuevo ', ' íntimo ' y entre tiburones




Por: Pablo Ramón Ochoa.

El compositor argentino Astor Piazzolla revelará 26 años después de su muerte una nueva cara en Piazzolla, los años del tiburón, un documental que ahondará en su intimidad gracias a que su familia abre el archivo inédito del artista por primera vez, expresamente para la ocasión.

“Uno tiene la impresión de que le invade la dulzura que había en Astor. Se ve un Piazzolla totalmente nuevo, íntimo, con el que cualquier persona se puede sentir identificada”, dice el director de la película, el argentino Daniel Rosenfeld.

Todo empezó hace diez años, cuando Rosenfeld habló con el hijo del compositor, Daniel Piazzolla, sobre la vida de su padre y lo que se podría hacer con ella en la gran pantalla, algo que se convertirá en realidad el próximo 30 de agosto cuando se estrene el documental.

La idea brotó en el realizador, quien en el pasado dirigió producciones como Saluzzi, ensayo para un bandoneón y tres hermanos (2002), y después de muchas charlas, la familia accedió a mostrar al público por primera vez una gran cantidad de material.

“El documental es Piazzolla por Piazzolla”, define Rosenfeld al explicar que quienes dialogarán con el genio de Mar del Plata (1921-1992) serán sus propios vástagos, Daniel y Diana.

Es Diana la que habla con Astor en siete grabaciones de casetes que ya se pudieron leer en un libro pero que se escucharán por primera vez.

Según Rosenfeld, su filme mostrará “la fragilidad del arte y la familia” y narrará la dura infancia del artista en el East Village de Manhattan, donde creció junto a su padre, Nonino, quien en aquellos días escribió un diario que narró cómo sería la vida estelar de su hijo a pesar de que el pequeño Astor tenía diez años.

Entre el metraje, por cierto, aparecen filmaciones nunca vistas del músico al bandoneón con esa corta edad, así como fragmentos de video inéditos de 23 temas grabados durante su período posterior en Francia.

El propio Rosenfeld fue quien más descubrió sobre uno de sus ídolos en todo el proceso de documentación y afirma que su visión sobre Piazzolla cambió en un pilar fundamental: el origen de la melancolía de las obras de ‘El Gran Astor'.

“Una de las cosas que más me impresionaron fue que ahora tengo la sensación de que esa melancolía de su bandoneón era por Nueva York, no por Buenos Aires”, desvela el director, de 44 años, al desgranar “Piazzolla, los años del tiburón”, centrada en su etapa de mayor creatividad.

Porque el artista tuvo esa “etapa azul” que él, en una especie de asociación cromática, creía conectada con el mar y su conocida pasión por la pesca de tiburones.

“En un momento Piazzolla tiene su período azul, él le dice del tiburón. Una etapa creativa en la que pescaba tiburones al mismo tiempo”, cuenta el cineasta.

Rosenfeld dedicó los últimos tres años de su vida a rebuscar entre los archivos de una vida de película que hasta ahora carecía de una.

Y lo hizo con la única premisa con la que lo habría hecho, porque para él “a quien le guste Piazzolla, lo que tiene que hacer es escuchar su música”.

Así que solo la “singularidad de que por primera vez la familia abra archivos” podía conseguir que contase en el lenguaje audiovisual esa “vida tan intensa”.

“Piazzolla tenía la estructura vital de pasear, componer y salir de gira”, recalca Rosenfeld, quien confirmó que la película llegará a los cines españoles, franceses y japoneses además de a los argentinos.

Claro que ese ritmo le llegó después de “pelear mucho” mientras su padre trabajaba durante los años de la Ley Seca en una peluquería neoyorquina que en realidad era una tapadera para una casa de apuestas y destilería clandestina de whisky.

Le llegó también después de rechazar, de joven, la propuesta del ya consolidado Carlos Gardel para ir de gira con él, según Rosenfeld, la misma gira que acabó con la vida del ‘Zorzal Criollo'.

Solo más tarde aparecería el contraste con la vida familiar a través de sus hijos y de los tiburones.

“Piazzolla decía que cuando él no pueda sacar un tiburón, no podría tocar el bandoneón. Decía que la misma fuerza hay que hacer para las dos cosas”.

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