sábado, 10 de mayo de 2008

Emotivo concierto de la OSSLP con su director huésped; David Cho


Por: Roberto A. Valenciano Capín.

Dentro del marco de las actividades artísticas y culturales de esta octava edición del Festival San Luis, se presentó la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí, bajo la batuta del director huésped, el norteamericano de origen coreano, David In –Jae Cho.
En esta sesión musical se ofreció un magnífico concierto en forma conjunta con el director huésped, David Cho, ganador de la tercera edición del Premio Internacional” Eduardo Mata” de dirección de orquesta 2007, organizado por instrumenta Oaxaca, acompañado de la fuerza, intensidad y calidad sonora de la experimentada pianista Silvia Navarrete.
Un programa que comprendió la obertura “Carnaval”, Op 92 del compositor bohemio Antonin Dvorák, Concierto en Fa para piano y orquesta del compositor norteamericano George Gershwin y finalizar con la Sinfonía No. 8 en Sol Mayor Op. 88 de Antonin Dvorák.
Una amalgama musical que fue interpretada en conjunción con la OSSLP, fundada el 28 de Junio del 2000, por el maestro artístico José Miramontes Zapata.
Un concierto con matices bien definidos, la fuerza conveniente para sonar exactos, aplomo, aunque falto por ahí de ese brillo que hace particulares a las obras dirigidas, a pesar de la energía explayada por este joven director norteamericano.
No obstante asume la directriz de una compañía musical tan bien joven, lo que permite conceder cierta libertad en el rigor que exige una orquesta para escucharse con la calidad, fidelidad y pureza sonora cierto, como se dio en el caso del concierto de Gershwin, al no lograr desentrañar el laberinto de la osadía, su inventiva musical y un extraordinario talento para crear melodías que se siguen tarareando tras decenas de años que converge en la obra de Jacob Gershowitz- su nombre de pila-, con la gran fuerza interpretativa de una de las reconocidas pianistas mexicanas, Silvia Navarrete.
De esta forma para los melómanos potosinos que se dieron cita en el Coloso de Villerías, acrecentaron su acervo musical al escuchar más de este prolífico compositor, al ya ser presentado en sus temporadas de la OSSLP; “Rapsodia en azul”, “un americano en París” y “Suite de Porgy and Bess”.
Una Obertura “Carnaval” que nos remite a una de las obras más populares dentro del catálogo sinfónico del compositor checo, Antonin Dvorák, el escucha puede percibir la preocupación del compositor del sentido humanista sin hacer dejo de su nacionalismo, así como la fusión con la naturaleza, ya que entre el recogimiento y la exaltación de los sentimientos humanos florece la meditación poética del compositor.
Antes de dar inicio a la segunda parte de este programa, el director Cho, se presenta ante su público que lo recibe con un cálido aplauso, para dirigirse con su escueto español, “bienvenidos a San Luis Potosí”, para que alguien del público le contestara espontáneamente -Bienvenido tú lo eres” ante una sonrisa del director ante tal reacción de la respuesta.
Para continuar con un trabado pero sincero felicitación con un “feliz día de las Mothers” ante el aplauso del respetable que en esta sesión fue muy diferente al acostumbrado a las temporadas de la OSSLP.
De esta forma dio inicio una de las sinfonía que muestra al compositor checo es una de las piezas más recurridas del autor en cuanto a la programación musical. Se puede decir que constituye uno de los más bellos ejemplos del romanticismo con sabor nacionalista, al estar Dvorák en un momento de plena alegría y felicidad que es reflejada en la frescura y delicadeza de la obra con movimientos muy rítmicos y pasajes muy melódicos.
Ante un extendido aplauso, los integrantes de la OSSLP, entonaron en forma las sentidas “mañanitas” como preámbulo del día de las madres, así como para las dadoras de vida que disfrutaron este concierto.
Eso si, falto ese tacto humano del Festival o de la OSSLP, como lo es, el sencillo detalle de ofrecer una rosa para las mamás por su día que estuvieron en el concierto, así como es el tradicional ramo de agradecimiento tanto al director huésped como a la pianista concertista.
O será como dice un amigo por ahí, con su frase sudcaliforniana “Están tumbados de la burra”, acaso lo estarán... Digo.

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