viernes, 4 de enero de 2019

Llegaron los Reyes Magos al Laberinto




Los #ReyesMagos se adelantan y nos han dejado tu regalo en el Museo del Laberinto y las Artes, este domingo 6 de Enero.

Ven con toda la familia a escuchar los increíbles y mágicos cuentos que Tadzio Neumann nos tiene preparados. Además, no te pierdas la conmovedora exposición #VaquitaMarina¡En sus últimas semanas.

También podrás disfrutar de todas las salas interactivas, ciencia en tus manos, tour de arte y arquitectura, realidad virtual y podrás elegir una actividad especial: observatorio o planetario digital o película 3D.

Y lo mejor, como regalo especial de Reyes Magos... ¡MENORES DE 10 AÑOS ENTRAN GRATIS!.

Te esperamos el domingo 6 de enero de 11:00 a 18:00 hrs con un precio muy especial.

¡APROVECHA LOS PAQUETES FAMILIARES!

Expertos del INAH descubren templo dedicado a Xipe Tótec


Arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) descubrieron el primer templo dedicado a Xipe Tótec, deidad mesoamericana, en la Zona Arqueológica de Ndachjian–Tehuacán.

Su influencia en la fertilidad, la regeneración de los ciclos agrícolas y la guerra,  lo convirtieron en uno de los dioses más importantes de la época prehispánica, pues fue reconocido por culturas del Occidente, Centro y Golfo de México.

Pese a ello nunca se había encontrado un templo asociado a su culto hasta ahora, en un basamento piramidal de la Zona Arqueológica de Ndachjian–Tehuacán, en Puebla.

Los arqueólogos comprobaron la asociación tras hallar dos cráneos “desollados” de piedra y una escultura fragmentada que la representan. También se localizaron dos altares de sacrificio que coinciden con los que fuentes documentales vinculan a los templos de Xipe Tótec, se informó en un comunicado.

Según la arqueóloga Noemí Castillo Tejero, directora del Proyecto Sur del Estado de Puebla Área Central Popoloca, las esculturas que representan dos cráneos desollados y un torso cubierto con piel de sacrificio personifican a la deidad.

Además, se confirmó que el edificio habría sido usado entre los años 1000 y 1260 d.C., y coincide en características con los sitios sacrificiales descritos por las fuentes documentales.

La construcción se localiza al oeste del Conjunto Central de Ndachjian (en popoloca, ‘agua dentro de la olla’ o ‘dentro del cerro’) y tiene 12 metros de largo por 3.5 de altura, de acuerdo con la investigadora emérita del INAH.

NTX/RGM/IAM

jueves, 3 de enero de 2019

Exposición de Fundación BBVA Bancomer en el Museo Francisco Cossío



Lo que resta de esta época de vacaciones, el Gobierno del Estado por medio de la Secretaría de Cultura te invita al público en general a visitar el Museo Francisco Cossío, en particular su exposición "Paralelismos Plásticos, cuatro décadas en la Colección BBVA Bancomer (1960-1990)" un acervo artístico que reúne 60 obras de arte mexicano realizadas por 52 artistas de amplia trayectoria.

Esta exposición muestra por primera vez al público una selección de algunos de los artistas que cambiaron el rumbo del arte en México, entre ellos: Juan Soriano, Manuel Felguérez, Luis López Loza, Pedro Coronel, José Luis Cuevas, entre otros. 

La exposición comprende los movimientos y propuestas artísticas generadas entre 1960 y 1990. La primera sección de la muestra aborda parte del proceso y la importancia de dos movimientos artísticos que surgieron después de la Escuela Mexicana de Pintura: la generación de la Ruptura y la Nueva figuración. Asimismo, se presenta la abstracción geométrica, cuyo desarrollo tuvo lugar a mediados de los años sesenta. El segundo apartado reseña parte de las propuestas contemporáneas generadas entre 1980 y 1990. 

Esta exposición se presenta como una oportunidad para conocer el trabajo de estos grandes artistas que por primera vez se presentan en nuestra ciudad como parte de esta Fundación; los horarios para visitar este museo son martes a sábado de 10:00 a 17:00 horas, domingos de 10:00 a 14:00 horas. 

CEART invita a inscribirse a los cursos y talleres en artes visuales



La Secretaría de Cultura, a través del Área Académica del Centro de las Artes de San Luis Potosí Centenario, invita a inscribirse a los cursos que ofrecerá el Área de Artes Visuales del CEART para el trimestre Enero-marzo 2019, en donde se incluyen más de 15 talleres, cursos y laboratorios en pintura, escultura, cerámica, serigrafía, fotografía, dibujo, gráfica y cine. 

La oferta académica del Área de Artes Visuales del CEART está integrada por el  Programa de iniciación, el Programa de Actualización, y el Programa de clases sabatinas. La oferta académica completa del Área de Artes Visuales puede consultarse en la página web del CEART:  

http://centrodelasartesslp.gob.mx/ceart/FormacionAcademica/OfertaAcademica/?OA=OA_ArtesVisuales,
así como en la página de Facebook del Área Académica del CEART: https://www.facebook.com/AreaAcademicaCeartslp/

Las inscripciones estarán abiertas a partir del lunes 3 de diciembre de 2018 y hasta el 11 de enero de 2019. Los días 24 de diciembre de 2018 al 1 de enero de 2019, habrá suspensión de inscripciones por periodo de vacaciones.

Los interesados en inscribirse deberán de acudir al Área de Artes Visuales para solicitar la información del taller que elijan,  y llenar la solicitud de inscripción que se les entregue.

Después deberán de realizar el pago correspondiente en la oficina de Servicios Escolares, donde se entregará la solicitud de inscripción junto con la siguiente documentación: mayores de 18 años, copia de identificación oficial y 2 fotos tamaño infantil; menores de 18 años, copia de identificación oficial del padre o tutor y 2 fotos del alumno tamaño infantil; adultos mayores, copia de credencial del Inapam; y empleados de Gobierno, copia de recibo de ingresos (reciente).

Para mayores informes e inscripciones en las instalaciones del CEART ubicadas en Calzada de Guadalupe #705, colonia Julián Carrillo, en la oficina de Servicios Escolares y al teléfono 137-41-00 en la extensión 1020.

Maravilla mexicana: La Cueva de los Cristales



Cueva de los Cristales entra en la lista de lugares más raros del mundo por sus condiciones climáticas y lo que alberga. Ubicada en la localidad de Naica en el estado de Chihuahua, México, esta cueva posee los cristales naturales más grandes jamás encontrados en el mundo. Formados por selenita, el más grande todos los cristales es de 12 m de largo, por 4 m de diámetro, y se estima que tiene un peso de unas 55 toneladas.


En su interior, la cueva es extremadamente caliente. La temperatura del aire puede alcanzar los 58 ºC, y su humedad relativa es de entre el 90 y 99 %. Estos factores climáticos han hecho que aún se encuentra un poco inexplorada. Sin el equipamiento necesario, un hombre solo puede estar dentro de la cueva por unos 10 minutos. La cueva fue descubierta apenas hasta el año 2000.
Es uno de los lugares más extraños de la Tierra. Y también de los más infernales. La Cueva de los cristales gigantes de Naica, en Chihuahua (México), corta la respiración. Alberga unos colosales cristales de yeso, de hasta 11 metros de longitud y un metro de grosor, que se entrecruzan desde el suelo hasta el techo con un brillo blanquecino. Es lo más parecido que existe en el mundo al imaginario planeta de Superman.
No solo es una fantasía hecha realidad. Este entorno proporciona a los científicos una especie de laboratorio natural donde poder estudiar cómo se ha formado este singular fenómeno de cristalización cercano al equilibrio (cuando la transferencia de materia entre la disolución y el cristal es tan pequeña que el crecimiento es muy lento). Sus resultados arrojan luz sobre los fundamentos del crecimiento de cristales, una formación molecular omnipresente en la naturaleza y con numerosas aplicaciones tecnológicas.
Descubierta por casualidad en 2000 por dos obreros de la mina de Naica, la cueva de los cristales gigantes ha cautivado la curiosidad científica desde entonces. Allí trabaja desde hace casi 15 años el equipo que lidera el investigador del CSIC Juan Manuel García-Ruiz, cristalógrafo del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra. Las conclusiones de su trabajo se publican ahora en la revista Chemical Society Reviews, donde se recogen algunos hallazgos sobre los procesos geológicos que dieron lugar a esta extraña formación geológica.
“La imagen que emerge de los resultados obtenidos es, a ojos de un científico, tan fascinante como los propios cristales”, señala García-Ruiz. “La explicación del tamaño de los cristales gigantes, su aspecto más sorprendente, ha llevado a crear interesantes modelos de nucleación de minerales para mejorar el análisis de los procesos geológicos que ocurren a escalas espaciales y temporales fuera del alcance de la experimentación en laboratorio”, añade el investigador.
Procesos ultralentos
Según García-Ruiz, “la necesidad de estimar el tiempo durante el que los cristales estuvieron creciendo ha impulsado el desarrollo de nuevas tecnologías experimentales para medir la velocidad de procesos ultralentos, la datación de materiales ultrapuros y la termometría de la cristalización. La explicación de las diferentes morfologías cristalinas, en especial de las colosales “vigas” de cristal de hasta 11 metros se desvela finalmente como un resultado del crecimiento en macla”.
El conocimiento de los procesos ultralentos puede contribuir a numerosas mejoras tecnológicas. “A nuestra escala humana no solemos darle importancia a procesos que duran cientos de años, pero entre estos procesos están, por ejemplo, el deterioro por disolución de los contenedores de hormigón de desechos radioactivos o la estabilidad de las formaciones geológicas en las que se está proponiendo almacenar el CO2”, indica el investigador del CSIC Fermín Otálo.
Trabajar en esta cueva es como bajar al infierno. Sus más de 50 grados de temperatura y un 98% de humedad hacen imposible pasar más de unos minutos en su interior sin acabar deshidratado. Para evitar un golpe de calor, los visitantes tienen que usar trajes empacados con cubos de hielo y máscaras faciales con flujo de aire enfriado. Sin embargo, este calor es clave para la formación de cristales.
Durante milenios, la cámara estuvo inundada con agua rica en minerales, y las condiciones de calor estable eran ideales para que se formaran los cristales.Cuando se bombeó el agua de las minas, en 1985, cesó la formación de cristales. Ahora existe el peligro de que, expuestos al aire, los cristales colapsen poco a poco.
Se ubica a 300 mbnm en las minas de Naica, cerca de la ciudad de Delicias, en el norte de México. Estas minas se están explotando, por lo que el acceso a la cueva de los Cristales está restringido. Se puede visitar la cueva de las Espadas, que tiene cristales del tamaño de espadas.

La mayoría de los visitantes se queda en la cueva –que parece un escenario cinematográfico– menos de 30 minutos; permanecer más tiempo implica el riesgo de morir por calor. En el año 2000, dos hermanos trabajaban en las minas de Naica en Chihuahua cuando por casualidad dieron con una cámara. En el interior encontraron algunos de los cristales naturales más grandes de la Tierra: enormes vigas y obeliscos de selenita. Los más grandes tenían 11 m de largo y una antigu¨edad de más de medio millón de años. Fue un descubrimiento portentoso.

Investigación revela simbolismo del cocodrilo en pueblos mesoamericanos




El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), a través del “Proyecto Templo Mayor”, realizó una investigación que reveló el simbolismo del cocodrilo entre los pueblos mesoamericanos como parte de sus creencias, rituales y vestimenta.

Diversas culturas prehispánicas vincularon al cocodrilo con la fertilidad, la lluvia y el rayo. Además, las pieles del reptil fueron utilizadas como tapetes, cubiertas de trono o vestimenta de dioses, gobernantes, guerreros y sacerdotes, se informó mediante un comunicado.

Tláloc, conocido como el dios del Rayo, fue una de las deidades más representativas del simbolismo del cocodrilo, portaba un yelmo (armadura) compuesto de piel de reptil.

“La importancia de este animal fue de tal trascendencia para el pueblo tenochca, que fue dispuesto en los depósitos rituales del Recinto Sagrado del Templo Mayor”, explicó la arqueóloga Érika Robles Cortés, integrante del “Proyecto Templo Mayor”.

Agregó que los sacerdotes tuvieron el cuidado de acomodarlos en una posición determinada, junto con felinos, serpientes y caparazones de tortuga, en clara referencia al nivel terrestre del cosmos mexica.

Detalló que el recinto sagrado no es el único sitio donde se han identificado restos de este tipo de reptiles, pues en diversos lugares, como el Valle de Oaxaca, el arqueólogo estadunidense Kent Flannery recuperó una mandíbula que probablemente fue usada como disfraz.

Otras representaciones prehispánicas que se observan son vestimentas de cocodrilo como trajes completos, capas, máscaras, yelmos y tocados. Las deidades que portaban dichos atuendos estaban relacionadas con el simbolismo acuático, la fertilidad, la tierra, la creación y la muerte.

Por su lado, la cultura de los nahuas nombró al cocodrilo como “acuetzpallin”. Su cuerpo cubierto de protuberancias era una analogía de la superficie terrestre, mientras que su hocico representaba una cueva que asociaban con la entrada al inframundo.

Robles Cortés también destacó las excavaciones en el Templo Mayor a finales de los años 70 y principios de los 80 del siglo pasado. Dichos estudios lograron cuantificar 20 individuos y ocho dientes de reptil, distribuidos en 11 depósitos rituales y un entierro.

Abundó que dos cocodrilos estaban completos y los 18 restantes fueron sometidos a complejos tratamientos para conservar su piel. Asimismo, de las 13 especies que habitan en la República Mexicana, sólo dos fueron encontradas en las ofrendas tenochcas.

La arqueóloga precisó que los cocodrilos, como la mayoría de los animales depositados en las ofrendas del recinto sagrado, no eran autóctonos, probablemente llegaron a Tenochtitlán desde regiones del Pacífico y del Atlántico.

Los hallazgos de algunos huesos con huellas de corte fueron clave para entender la forma en la que se trabajaron las pieles. Los animales eran desarrollados y descarnados, y posiblemente se le aplicaron sustancias para lograr su conservación.

Se identificaron cuatro tipos de manufactura: la piel curtida extendida, fragmentos de piel con cráneo y falanges, fracciones de piel y una posible preparación taxidérmica.

Los depósitos rituales que tienen pieles de cocodrilo se dividen en dos tipos: de consagración y funerarias. Quince pieles estaban en nueve depósitos que se consumaron con motivo de la consagración de la Etapa IVb del Templo Mayor de Tenochtitlán, de acuerdo con el arqueólogo Leonardo López Luján.

Otros saurios fueron inhumados en una sepultura que correspondía, seguramente, a un personaje importante. En estos contextos los cocodrilos posiblemente formaban parte de los atavíos del difunto o representaban el árbol cósmico por el cual transitaban los muertos, finalizó la arqueóloga.

La variedad de elementos encontrados en los depósitos rituales del Templo Mayor dan luz para conocer más del uso, aprovechamiento e importancia ritual de estos animales en la época prehispánica.

Destaca el uso ceremonial de los cocodrilos que aún pervive en comunidades de Guerrero, donde es empleado como atavío en celebraciones vinculadas con la fertilidad de la tierra.

NTX/KMA/ACJ

Dos bustos funerarios romanos de hace 1700 años expuestos por las lluvias



Dos bustos funerarios romanos de unos 1.700 años de antigüedad fueron encontrados por casualidad en la ciudad israelí de Beit Shean, en el norte del país, tras las intensas lluvias de los últimos días, según se anunció hoy.
A principios de diciembre una vecina que paseaba por el cementerio de Beit Shean vio una pequeña cabeza de piedra asomando del barro, según informó un comunicado oficial de la Autoridad de Antigüedades de Israel (AAI).
La mujer, su marido y un equipo del AAI desenterraron juntos un busto y, mientras trabajaban, encontraron otro al lado.
El jefe adjunto de la unidad de Prevención de Robos de la AAI, Eitan Klein, indicó que los dos bustos son de estilo oriental, cada uno pesa 30 kilos, están hechos de piedra caliza y los data en el período romano tardío (siglos III-IV después de Cristo).
En aquella época, en Beit Shean había una población diversa, según el arqueólogo, que incluía a romanos, cristianos, judíos y samaritanos.
Por la prohibición judía de reproducir imágenes humanas, Klein especula que los bustos no eran ni de judíos ni de samaritanos.
"Estos bustos, hechos de caliza local, muestran características faciales únicas, detalles en la ropa y de peinado", declaró Klein.
Por lo menos uno de ellos representa a un hombre con barba. "Este tipo de bustos se colocaban cerca o dentro de una cueva de enterramiento y probablemente fueran una representación del fallecido en líneas generales", explicó.
El inspector de la misma unidad de la AAI Nir Distelfeld valoró el descubrimiento como de "gran importancia" y aprovechó para agradecer a la vecina que los encontró, quien recibirá un certificado de apreciación.
Además pidió a la ciudadanía que esté atenta, ya que con las lluvias es frecuente que tesoros arqueológicos queden al descubierto.