martes, 13 de agosto de 2019

En Noruega mal crían a los bailarines


Por: Aura Fuentes

En busca de un repertorio diferente y para ampliar su vocabulario artístico, Yoel Carreño salió en 2010 de su natal Cuba para asentarse en Europa, donde encontró lo que anhelaba al convertirse en el primer bailarín del Ballet Nacional de Noruega.

Estoy en mi nuevo país desde hace nueve años. La compañía tiene poco más de 50 años de haber sido fundada, cuenta ya con un muy buen repertorio y con espectaculares condiciones de trabajo ?destaca en charla con Notimex.

Reconoce que los escenarios en los cuales ahora se presenta son muy distintos a los que pisaba en su formación inicial en la isla, donde durante 13 años fue parte del Ballet Nacional de Cuba, al que aún pertenece. Pero tampoco es fácil de hallar este tipo de foros noruegos (“en cuanto a calidad y cantidad de presentaciones”) en otros rincones del mundo:

"Nos mal crían un poco. Tenemos gimnasio, tenemos sauna, una cantera maravillosa en el teatro. Realmente es como nuestra casa: entramos desde las 9 de la mañana hasta las cinco de la tarde, y no hay necesidad de salir para nada, todo se encuentra ahí", dice.

Un paso adelante de la ópera

Noruega es considerado uno de los países más felices del mundo de acuerdo con el Programa de desarrollo de las Naciones Unidas “Aunque con clima frío tiene un público caluroso”, como indica el bailarín cubano:

Las audiencias han ido mejorando en los últimos años. Ahora están conociendo un poco más de lo que es el ballet clásico; actualmente hay mayor afluencia de público para estas sesiones que para la ópera, lo cual es significativo, indica.

Yoel Carreño explica que las compañías tanto de ballet como la de ópera se encuentran en el mismo edificio, denominado la Casa de la Ópera de Oslo, en la capital noruega, diseñado por los arquitectos Kristian Blystad, Kalle Grude y Jorunn Sannes en 2008, prácticamente una edificación nueva:

¡Es maravilloso, parece un iceberg con la peculiaridad de que el público puede caminar sobre el techo sin necesidad de un permiso ni nada especial!. Es increíble, con muy buena vista. De hecho, es la atracción número uno en Oslo.

Así lo narra, emocionado, Yoel Carreño (La Habana, 1980), ya que este inmueble se ha vuelto su hogar, donde ambas disciplinas artistas comparten la cantidad de funciones que ahí se realizan.

Por todo ello, el cubano planea seguir en el Ballet Nacional de Noruega hasta que decida retirarse del baile, porque se siente estimulado ahí bailando coreografías diferentes, además de tener la libertad de salir para enseñar o bailar en otros lugares.

Una herencia familiar

Yoel Carreño es hermano de uno de los más destacados bailarines cubanos: José Manuel Carreño; sin embargo, aclara que no fue por seguir sus pasos que se dedicó al ballet, sino porque proviene de una familia de bailarines:

Empezaron mis tíos, luego mi hermano, una prima y yo. Entonces desde que tengo uso de razón estoy viendo ballet, estoy relacionado con el mundo del ballet. Empecé en la gimnasia a los cinco años de edad y a los nueve hice la prueba de captación para la escuela de ballet, luego me enamoré de la carrera, relata.

Empero, reconoce que el ballet clásico es muy difícil, no todos lo pueden efectuar porque “se requieren muchas condiciones físicas y artísticas”, ya que “deben actuar y, sobre todo, ser muy inteligentes por la coordinación corporal”:

Lleva mucha dedicación, muchas horas al día todos los días, si acaso uno de descanso; pero hay que estar encima del cuerpo y del ejercicio. Es una herramienta que hay que mantener activa, porque con una semana que nos tomemos de descanso el cuerpo lo resiente… y hay que volver a empezar.

Ahora habla el profesor:

Es una profesión diferente, aunque gire en torno del propio eje, porque tienes que transmitir tus conocimientos, tus sensaciones, tienes que explicar cómo se hacen los pasos y el manejo de la mujer… es bien interesante, afirma.

Salir al mundo

A principios de julio Yoel formó parte de la edición 2019 de la Gala de Estrellas “Elisa y Amigos”, organizado por la mexicana Elisa Carrillo, bailarina principal del Ballet de Berlín y codirectora artística de la Compañía Nacional de Danza (CND) de México.

El bailarín cubano describe a la ganadora del Benois de la Danse como una de las mayores figuras que tiene México en el ballet, que se ha ganado todo por ella misma.

Es siempre todo muy interesante, dice Yoel Carreño. Uno se muestra al mundo en otros países y al mismo tiempo se prueba en su propia fortaleza a la vez que puede mirar el nivel en las otras compañías. Siempre se aprende algo cuando sales al mundo.

NTX/AFG/VRP

No hay comentarios: