jueves, 2 de enero de 2020

Nuevos cursos de Literatura y Teatro para próximo semestre en el IPBA


Una gran oferta Académica del Instituto Potosino de Bellas Artes para el siguiente periodo escolar enero - junio 2020 fue presentada contando con nuevas materias en las áreas de Literatura y Teatro; en las que se abre el panorama para que personas desde los 8 años de edad aprovechen los programas especializados ofrecidos con costos accesibles.

Los cursos del área de Teatro del IPBA buscan desarrollar en los alumnos habilidades de creación escénica mediante procesos enfocados en el autoconocimiento y la integración grupal e invitan a inscribirse en las siguientes opciones: Juguemos al Teatro, que es una alternativa para niños y niñas de 8 a 13 años; en donde los estudiantes podrán desarrollar habilidades creativas y comunicativas; también explorarán mediante el juego, su voz y expresión corporal.

Explorando el Teatro, que cuenta con variante para principiantes e intermedios; enfocada en jóvenes de 14 a 20 años; donde se busca que los alumnos reconozcan su cuerpo y su voz como herramientas para la creación teatral básica; así como compartir elementos actorales para la creación de una puesta en escena.

Finalmente, se encuentra también Descubriendo el Teatro; que de la misma manera cuenta con grupo para principiantes y para intermedios. En esta división se tiene como objetivo que los participantes conozcan el teatro a través de la práctica, la experimentación y la improvisación. Esta alternativa se presenta para estudiantes de 21 años en adelante.

Por parte de la academia de Literatura, las alternativas también son variadas y atractivas para los interesados en la lectura, el análisis de obras literarias, o en la escritura de cuento, poesía o ensayo.

La primer opción para integrase a esta área es el Programa de análisis y creación literaria Leer para crear, que está dirigido a jóvenes de 14 a 17 años, estudiantes de secundaria o bachillerato interesados en escribir sus propios relatos o poemas y conocer a profundidad la literatura contemporánea, este plan de estudios cuenta con tres asignaturas: Escritura creativa, Clásicos de la literatura en occidente e Historia de la cultura.

Otra de las materias que presenta esta área es el Círculo de estudio sobre literatura, que ofrece un acercamiento a los grandes temas de la literatura con sesiones amenas para mayores de edad; se encuentra enfocado en quienes buscan adentrarse por primera vez en el mundo de la lectura y el arte.

Por otro lado, uno de los cursos nuevos que se oferta es Entender la Literatura Mexicana Contemporánea; que trata de un recorrido por textos y autores contemporáneos de nuestro país y un acercamiento a ellos de forma sencilla; los interesados no necesitan ser especialistas en el tema.

La Secretaría de Cultura de San Luis Potosí, a través del IPBA invita una vez más a la población potosina aprovechar estos y el resto de los talleres ofertados; enfatizando en que las inscripciones continúan abiertas a partir del 6 de enero de 2020, recordando que el proceso debe ser realizado en las instalaciones del Instituto ubicadas en Av. Universidad esq. Constitución s/n.

Fernanda Melchor, transformar la violencia en literatura




Por: Evangelina del Toro

Para Fernanda Melchor (Veracruz, 1982), haber recibido en Berlín el Premio Internacional de Literatura que otorga la Casa de Culturas del Mundo y el Premio Anna Seghers en Maguncia, al oeste de Alemania, ambos por su libro Temporada de huracanes, significa un mayor interés ante las obras escritas por mujeres, pero también “una presión” para volver a escribir.

“Cuando eres escritor y tu trabajo es reconocido, no solo por la academia o los ámbitos literarios que otorgan premios, sino también por el público, entras en un dilema en donde dices '¿qué hago? Hago lo que ha venido funcionando, ¿sigo por esa línea?, ¿busco cosas nuevas?', creo que es un poco de trampa, porque al final es escribir lo que uno quiere escribir y que uno cuente la historia que quiere contar y ese es un riesgo. Creo que un libro exitoso para un escritor no forzosamente lo será en ventas o críticas".

En entrevista con Notimex, consideró también que en este momento existe mayor interés en lo escrito por las mujeres, así como que cada vez hay más público buscando este tipo de obras y más jóvenes deseando escribir, por lo cual buscan este tipo de referentes... de escritoras “que alimenten sus decisiones”.
     
Al ser escritora no puedes vivir del aire

Recordó que el primer galardón lo recibió en junio de 2019, mientras que el segundo le fue entregado recién durante diciembre de dicho año. Tales reconocimientos, mencionó, le hacen ganar tiempo y más seguridad, mientras llega a la imprenta su siguiente proyecto.

—Significan muchas cosas: por un lado, obtener recursos para escribir. El oficio de la literatura es muy precario y siempre se tiene que buscar otros empleos porque, a veces, uno se puede tardar uno, dos o 10 años escribiendo un libro, y no puedes vivir del aire. Y si no es a través del apoyo de becas como las del Fonca, entonces debes buscar recursos. En el ámbito del reconocimiento me emociona mucho recibirlo, porque escribí una novela que habla del México de hoy.

Precisó que en su texto, en donde utilizó un lenguaje muy crudo, con estilo mexicano y hasta instalado en esa peculiaridad que solo en Veracruz se puede hallar, intenta reflexionar sobre la violencia tanto en el interior de la familia como también dentro de la misma sociedad, incluso, de aquella que uno utiliza contra sí mismo, por lo que nunca pensó que tal narrativa le fuera a interesar a personas de otros países, aunque, afirmó, “cuando escribes literatura siempre estás pensando en ir más allá, no en escribir para tu grupo de amigos o tu estado o para la gente que conoce los referentes de lo que escribes; por el contrario, tratas de ver lo que existe de universal en las historias”.

—Realmente este año quería sacar un libro, pero no fue tan fácil por las distracciones propias al acto de viajar. Estaba leyendo que Carlos Fuentes trabajaba en hoteles, viajaba mucho, daba conferencias y en su cuarto de hotel siempre escribía. Yo no puedo:  necesito trabajar en mi comedor, con mis libros, en mi ámbito y con muy pocas distracciones. Cuando escribo, ni siquiera reviso el correo, no puedo; una vez que algo del mundo me llamó la atención... "ya valió gorro", ya no puedo. Estoy en ese dilema: entre esa voz que tengo por dentro, la cual me dice qué y cómo contar y, paralelamente, bloquear lo que escucho por afuera.

Influencias y lecturas

No obstante, pese a la presión y una “vara que se ha elevado”, Fernanda Melchor adelantó que ya se encuentra trabajando en su siguiente libro, el cual será un texto que transcurre en un fraccionamiento de lujo, donde un chico se obsesiona con su vecina —madre de dos hijos—, en donde se derivan diversos actos de violencia... Una novela contada a través de su único amigo, que es el jardinero de este conjunto residencial.

—Lo que quiero escribir es a dónde te llevan los caminos de lo obsesión... cómo un deseo te puede orillar a detonar actos de mucha crueldad y violencia. Me gustan las historias y empiezo a fantasear: ¿qué pasaría sí...? Uno siempre está jugando con estas cosas y tratando de encontrarle un sentido a tales historias. A veces, me preguntan qué onda con la temática de la violencia, pero esas son las cosas que me interesan, son las historias que me gusta contar, no sé si siempre... pero es lo que veo en la humanidad.

Aunque sus lecturas favoritas son de autores anteriores a los años setenta, Fernanda Melchor lee novelas de no ficción —ahora se encuentra leyendo El Reino [2014] de Emmanuel Carrère—, aunque los últimos fueron textos de Agatha Christie, de quien dictó una conferencia el pasado 26 noviembre en el Centro Cultural de Francia. A  Christie la considera como una “autora fenomenal y quien guarda una relación rarísima con el lenguaje. Tiene unas novelas que son impactantes, que hablan acerca de la guerra, de la orfandad y al mismo tiempo, emplea técnicas vanguardistas... es una escritora increíble. Fue una mujer que tuvo que luchar mucho, con un trabajo, y tres hijos. No tuvo una vida fácil para escribir y, sin embargo, creó una de las obras más representativas”.

No obstante, adelantó que su próxima lectura serán los textos de la ganadora del Premio Nobel de Literatura 2018, Olga Tokarczuk, de quien, dijo, es admirable que haya ganado dicho reconocimiento, “aunque a veces es una maldición, porque siempre queda esta especie como de sombra para las personas que ganan el Nobel, pues de alguna manera les entra esa especie de pánico escénico y sus libros después de tal galardón, no logran complacer. Le pasó a Gabriel García Márquez y también a Mario Vargas Llosa, hay muchos escritores que esto les pesa...”.

Literatura femenina

La inspiración de Fernanda Melchor llega a través de su pareja Luis Jorge Boone, quien también es escritor: “me inspira muchísimo su capacidad de trabajo. Esto de no rendirse... cuando eres un escritor joven es muy fácil desanimarse... es un trabajo en donde seguramente no encontrarás algún tipo de incentivo para seguir realizando. Para mí, cualquier persona que se atreva a escribir, ya es una inspiración... mis colegas... incluso escritoras que no conozco”.

En este sentido, comentó que el papel de la mujer en la literatura ha mejorado, pues tan solo durante su etapa de crecimiento como escritora, los referentes femeninos eran pocos comparándolos con el auge de los actuales. Aunque comenzó por Gabriel García Márquez y otras novelas escritas por hombres, después accedió a las lecturas de Isabel Allende, Elena Poniatowska y otras autoras de géneros de terror como Anne Rice. Ahora, dijo, es más sencillo encontrar referentes femeninos, pero aún existen actitudes machistas en el ámbito literario, aunque no solo es propio de este, sino de la sociedad.

Los inicios de la escritora mexicana fueron a sus 14 años, cuando comenzó a escribir “en serio”, aunque lo hacía de madrugada, porque no le gustaba que leyeran sus textos, debido a que lo consideraba algo muy personal. Sus temas iniciales de escritura estuvieron dentro del género de ficción, historias contrarias a su propia historia...

—Escribía una página, pero al día siguiente la rompía. La primera vez que publiqué, cuando acabé mi primer cuento, tenía 16 años y lo mandé a un concurso en la prepa y no gané nada, era muy oscuro, siempre con la temática de la violencia. A los 18 publiqué mi primer cuento en un suplemento de un periódico en Veracruz. Y poco a poco empecé con cuentos, sin embargo, mi ambición fueron las novelas y me tardé un poco: fue hasta los 29 años que terminé la primera, la cual se llamó Falsa liebre [2013]. Parece que acabo de empezar, pero llevo desde 1996 escribiendo y leyendo: esto último es la universidad para poder escribir.

NTX/EDT/MBS

Reviven en escena leyendas mexicanas; espectáculo multimedia


A lo largo de tres años, la compañía Arte y Folklor México ha presentado el musical Quetzalcóatl, La Leyenda, un espectáculo multimedia con más de 50 artistas en escena en el que se interpretan canciones en náhuatl, traducidas al español e inglés, así como poemas de Nezahualcóyotl.
Aranza Zu López Espinosa, productora y directora de la compañía destacó que ya es tiempo de que México creara una puesta en escena, un musical completamente mexicano a la altura de Cats El Rey León.
En México no tenemos nada que pedirle a ningún país, tenemos mucho más que El jarabe tapatío; nuestras historias y leyendas hay que revivirlas y hacerlas un musical de tal magnitud que pueda equipararse con un Cirque Du Soleil”.
López Espinosa destacó que esta puesta en escena es cien por ciento mexicana;  ha recorrido 20 países dejando un mensaje de amor, paz y unión ya que cuenta la leyenda de Quetzalcóatl recreando  la época prehispánica.
“Justo este poema nos invita a preguntarnos a qué venimos a este mundo y a dejar cantos, flores y danza como legado. Ya era necesario hacer un musical, completamente mexicano.
López Espinosa adelantó que para 2020 continuarán con este espectáculo en varias ciudades como Chihuahua, Ciudad Juárez, Tijuana y la Ciudad de México, y tendrán una función de gala para el equinoccio de primavera en las pirámides de Teopanzolco en Morelos.
Respecto a la salida del espectáculo al extranjero, la directora de Arte y Folklor México indicó que  se encuentran en pláticas para presentarse en Las Vegas, Arabia Saudita y Turquía, “tenemos invitaciones de muchos países y antes de seguir recorriendo el mundo, queremos terminar de recorrer México”.
El elenco de Quetzalcóatl, La Leyenda tiene en la voz principal a las mexicanas Fabiola Jaramillo y Silvia Zepeda; el elenco es de jóvenes de entre 20 y 25 años.
En un principio, recuerda López Espinosa, esta puesta en escena duraba 15 minutos, pero en una presentación en Polonia las autoridades culturales les pidieron extenderla, trabajo que realizaron en un año.
Mencionó que su más reciente gira a nivel internacional fue en la región de los Balcanes, Kosovo, Serbia, Bulgaria, Macedonia, Bosnia Herzegovina, Hungría y Eslovaquia y, relató, que en Kosovo se firmó el primer encuentro de relación entre ese país con México.

Un canon literario de oro



Por: Virginia Bautista

Hace medio siglo, en 1970, salieron a la luz diversos poemarios, novelas, ensayos, crónicas y obras de teatro, de hoy reconocidos escritores mexicanos, que marcaron el canon literario del país en la segunda mitad del siglo XX.

Gracias a sellos visionarios como Siglo XXI Editores, Era, Joaquín Mortiz y el Fondo de Cultura Económica, llegaron a los lectores nacionales obras como El tigre en la casa, del poeta Eduardo Lizalde; El libro de la imaginación, del cuentista Edmundo Valadés; el ensayo Posdata, de Octavio Paz, único Nobel de Literatura mexicano; las obras de teatro Todos los gatos son pardos y El tuerto es rey, del novelista Carlos Fuentes; la novela Nostalgia de Troya, de Luisa Josefina Hernández; y la crónica Días de guardar, de Carlos Monsiváis, entre otros.

Estos títulos han demostrado su vigencia a lo largo de cinco décadas y sus numerosas reediciones constatan que siguen en el gusto y el interés de las nuevas generaciones.

El poeta Eduardo Lizalde, quien el pasado 14 de julio cumplió 90 años, admite que El tigre en la casa (Premio Xavier Villaurrutia) ha sido el más famoso y reconocido de sus trabajos.

Es un libro pesimista que escribí como un conjunto de textos amargos. Cuidé que no hubiera un solo poema celebratorio. Se apoya en la experiencia de la propia tradición literaria y del mundo mexicano”, explicó en entrevista con Excélsior (26/06/2019).

El tigre es fascinante como fenómeno y como criatura, porque es la imagen, primero, de la belleza insuperable y, después, del crimen y la barbarie. El reto fue decir algo nuevo sobre un tema tan agotado”, agregó.
Por su parte, Posdata fue concebido por el poeta Octavio Paz (1914-1998) como la prolongación de la crítica a la identidad del mexicano que realizó 20 años antes en El laberinto de la soledad (1950). Dividido en tres partes, este ensayo analiza los sucesos de octubre de 1968 en Tlatelolco, recorre la historia de México desde la destrucción de la dictadura de Porfirio Díaz y establece la imagen de la pirámide como metáfora de una estructura que depende de las jerarquías sociales.


La antología El libro de la imaginación, de Edmundo Valadés (1915-1994), integrada por 400 relatos de autores de todos los tiempos, propone al lector un viaje portentoso al mundo de la imaginación. Por sus páginas transcurren historias de mujeres, amor, enigmas, sueños, espejos, milagros, fantasmas, utopías, magias, el cielo, el infierno, que tratan de explicar lo que está mas allá de lo visible o comprobable.



En 1970, el narrador Carlos Fuentes (1928-2012) sorprende con la publicación de sus dos primeras obras de teatro: Todos los gatos son pardos y El tuerto es rey. En opinión del crítico literario Vicente Quirarte, la primera, que en palabras de su autor “muestra a Moctezuma o el poder de la fatalidad y a Cortés o el poder de la voluntad”, es “un experimento que fue más allá de un simple capricho. Él quiso buscar siempre la esencia mexicana en cada una de sus obras”. El investigador Jovany Hurtado considera que se debe revalorar el aporte de este escritor a la dramaturgia mexicana, pues las cuatro obras que hizo en este género son poco conocidas.



Nostalgia de Troya (Premio Magda Donato), de Luisa Josefina Hernández (1928), está dividida cronológicamente en seis capítulos y narrada por cinco voces. Cuenta la vida de René, fotógrafo, novelista y escritor de guiones de televisión, desde su niñez hasta los 35 años. Debido a que el protagonista es un viajero constante, los sucesos narrados tienen lugar en diferentes ciudades: París, Roma, Ottawa, La Habana, Ixtapan de la Sal y el Valle de México, las cuales están apoyadas con mapas insertados al inicio de cada capítulo. La crítica define a esta novela como intimista y realista.



Días de guardar es el primer libro de crónicas de Carlos Monsiváis (1938-2010). Consta de 33 textos cuya orientación es principalmente la Ciudad de México. Versando sobre la realidad cotidiana o el descubrimiento de lo inadvertido, donde un evento de masas se convierte en el pretexto ideal para la reflexión crítica, el libro consigue una suerte de radiografía de la identidad mexicana; entrevé las motivaciones de una sociedad en proceso de cambio y su inserción en los caóticos escenarios de la vida posmoderna.

miércoles, 1 de enero de 2020

Se inaugura exposición " Diálogos Urbanos" en el Potosí Bistró


El foro gastronómico / cultural Potosí Bistró, tiene el gusto de invitarlos a la inauguración de la exposición colectiva de gráfica "Diálogos Urbanos", este sábado 3 de enero a las 19:00 horas.

En donde siete artistas plásticos: Verónica Stanford, Pilar de la Rosa, Sandra de León, Katia Hernández, Gema López, Antonio Tercero y Juan Carlos Mejía se encuentran en un diálogo gráfico en el centro de la urbe potosina.

Entrada es libre.CUPO LIMITADO

Reservaciones: 3880986 | 4441866347

Potosí Bistró se encuentra en Pascual M. Hernández #372. Centro Histórico.

La caricatura no sirve para halagar Helioflores


Por: Cristóbal Torres

— Helioflores es de esas personas cuya sencillez es proporcional a su jerarquía.

Pese a ser uno de los caricaturistas vivos más prestigiados del país, no pierde su naturalidad. La mesa de su sala está llena de periódicos:

 —No sé cuál es el de hoy —dice con una sonrisa.
      —¿Le llegan a su casa todos los días?
      —No, yo los compro.
      —¿No le envían, por lo menos, el diario donde usted publica?
      —No, ni siquiera tengo suscripción —dice, riendo.

El gusanito de la caricatura

Helioflores (Xalapa, 1938) ha pasado el último medio siglo ilustrando lo que él considera “una historia que se repite una y otra vez”.

Tantos años dedicado al cartón político le ha permitido reconocer que “los personajes casi siempre han sido los mismos en los últimos 10 o 20 años. Incluso los temas son los mismos: fraudes, elecciones, corrupción y pobreza”.

El ilustrador afirma que siempre le gustó dibujar, pero acepta que nunca se imaginó que se pudiera ganar la vida con una actividad como la suya:

—Sí, siempre me gustó. Claro que cuando uno es joven no piensa que eso puede ser una profesión; no imaginas que te puedes dedicar a eso.

La mayoría cree que debe estudiar una profesión seria como medicina o ingeniería. De hecho, yo estudié arquitectura.

Categórico, Helioflores asegura:
—No habría tenido el mismo nivel de satisfacción si me hubiera dedicado únicamente a la arquitectura.

A lo mejor me hubiese ido bien; pero tal vez me habría quedado siempre el gusanito de seguir realizando caricaturas. Y no habría podido hacerlo al 100 por ciento.

La influencia de Rius

Helioflores pertenece a una generación de caricaturistas connotados tales como Rius (1934-2017) y Rogelio Naranjo (1937-2016)
—curiosamente ambos michoacanos—, quienes no sólo destacaron por la escuela que dejaron sino por laborar en un entorno político muy peculiar:
—Rius era diferente, porque en su crítica incluso hasta publicaba cartones del presidente.

La gran mayoría de caricaturistas de aquella época no lo hacían nunca, porque era intocable. Lo mismo ocurría con los gringos: ellos eran los buenos siempre y los malos eran los chinos, los rusos o los cubanos. Así estaban todos. El que yo veía que se salía de eso era Rius.

Fue precisamente gracias a la influencia de Rius que Helioflores le diera a su trabajo un toque contestatario que lo seguiría durante las décadas siguientes; el mismo entorno político le daba mucho material para ello. Para él, la caricatura es un vehículo de protesta:
—Yo no concibo la caricatura de otra manera. No me parece que sirva mucho para halagar, para festejar o para aplaudir, no; para eso hay muchos otros géneros. Yo creo que la caricatura no está hecha para decirte que las cosas están muy bien.

No obstante, acepta que el último cambio de gobierno le ha significado un reto, pues él se siente parte de las personas que esperaban un cambio:
—Después de 60 años haciendo cartones bajo regímenes parecidos aunque hayan cambiado los partidos políticos, ¿ha sido difícil mantener una crítica opositora?
—Sí, cómo no. Es natural porque, por poner un ejemplo, el presidente Fox nos daba temas todos los días; nada más era cosa de ver el periódico y ya tenía un tema no para uno sino para varios cartones. Ahora no es lo mismo. Para mí sí ha sido... no difícil, pero sí trabajar de una manera diferente.

Tema y dibujo

El caricaturista reconoce que nunca le falta material para su trabajo:
—No leo mucho; dos o tres periódicos a lo mucho, y no totalmente. Igual estoy atento a los noticieros, pero yo creo que mis temas salen del mismo lugar de donde lo sacan la mayoría de los mexicanos. Mi ambición es que mis temas le interesen a la mayoría de la gente.

Para Helioflores es muy difícil hacer un balance entre su trazo y el contenido político: ambos están empatados en su método de trabajo:
—Se me hace difícil calcularlo, porque las dos cosas están muy juntas en un cartón. A veces el dibujo es más importante, porque exige más dedicación según la idea planteada en la caricatura; pero también a veces el tema habla solo y, sin él, la caricatura no existiría. Se me hace difícil calcularlo en porcentajes.

El caricaturista remarca que, independientemente de las circunstancias, “nuestro trabajo es hacer crítica al gobierno, a los de arriba”. Para él es muy importante “no dejar de señalar, porque al hacerlo hasta el mismo gobierno se beneficia. No hay que ser incondicionales”.

Más allá de la política

Además de Rius y de Naranjo, hay otro personaje que lo acompañó en sus años de formación:
—Naranjo y yo nos iniciamos más o menos en la misma época. Trabajamos juntos en una revista que hicimos donde estaba Rius, Naranjo, AB y yo: La Garrapata. Naranjo y yo somos contemporáneos, empezamos a publicar casi al mismo tiempo.
      —¿Extraña a esos amigos?
    —La verdad, sí. Por ejemplo, a mí siempre me ha gustado convivir, reunirme con los colegas de vez en cuando. Tengo la impresión de que antes era más fácil esa confluencia. Digo, todos éramos contemporáneos, teníamos los mismos años de trabajar, los mismos problemas, las mismas inquietudes.

Helioflores recuerda las noches en las que se las pasaba con Naranjo “escuchando música y tomándonos nuestros tequilitas”. No sólo eso. Las reuniones fungían también como una escuela del panorama caricaturesco internacional:
      —Recuerdo que a veces llevaban libros de caricatura de otras partes del mundo. Era muy peculiar, porque en ese entonces casi no había en México. ¡Era bien interesante! Era como una escuela para estar viendo cómo se estaba gestando la caricatura en otros lados.

Ahí se dio cuenta de que la caricatura podía tener múltiples facetas allende la política:
      —Vi que el trabajo de muchos caricaturistas no era de crítica política, sino de humor. Era una crítica más social, tocando cuestiones de la vida diaria; señalaban un desequilibrio propio de países desarrollados que no tienen tantos problemas como en México.

Para Helioflores esos caricaturistas estaban “en otro nivel”:
      —Yo digo que esos son los verdaderos maestros, porque sus temas eran más internacionales; tenían que ver más con el ser humano, con la persona y no tanto con la cosa política de todos los días.

Aunque hoy Helioflores sigue conviviendo y aprendiendo de colegas, reconoce que no es lo mismo:
      —Ya son… digamos, más jóvenes.

Naranjo y Rius ya no están. De mi grupo, ese que formamos en aquella época, ya casi se ha ido la mayoría. Nos reuníamos, comíamos, echábamos relajo… —recuerda con nostalgia pero sin un ápice de melancolía.

Después del premio, la muestra

En diciembre de 2017 Helioflores fue reconocido con el Premio de Caricatura Gabriel Vargas, entregado en el Museo del Estanquillo:
      —A raíz de eso empezaron a pensar cómo podía funcionar una exposición con mi obra— revela el ilustrador.

Dos años después, El Fisgón le llamó directamente para gestionar la muestra Helioflores: todo junto, con más de 280 piezas que hacen un recorrido por el más de medio siglo que lleva el caricaturista narrando la historia política mexicana a través de sus dibujos:
      —En la curaduría me ayudó Rafael Barajas [El Fisgón]. Primero hice una selección, ¡es que tengo muchísimo material! Primero yo medio seleccionaba, ya luego seleccionábamos los dos y juntos vimos cuáles se iban quedando.

Esa labor le permitió reencontrarse con obras que incluso había olvidado:
      —Estar seleccionando los cartones me dio la posibilidad de ver mi propio trabajo. Casi siempre estamos con el cartón del día y los demás ahí los dejamos olvidados. Aunque yo colecciono periódicos rara vez me pongo a revisarlos. Ahora, por motivo de la exposición, estuve revisando, viendo cartones y me ha servido para recordar algunos trabajos que ya ni me acordaba que había hecho.
      —¿Hay trabajos de alguna época que usted prefiera por encima de otros?
      —Sí, antes que trabajara en la computadora, trabajaba en cartulina con tinta china, con manguillo. La mayoría de los trabajos que están en esta exposición son así. Muchas personas que han ido a la muestra me han dicho que les gusta ver esos originales, porque no son como los vieron en el periódico: son más grandes.

Hoy, su método de trabajo ha variado:
      —Ahora dibujo en cualquier papel y ya luego en la computadora lo termino de limpiar y hasta le meto colorcito y todo; antes el color estaba puesto directamente en la cartulina.
      —¿La tecnología no lo incomodó?
      —No. Me siento cómodo, ¡muy cómodo!

Porque si te equivocas, en la computadora lo corriges más fácilmente; puedes poner el color que quieras, antes no.

Otra de las ventajas que reconoce es la velocidad con la que puede entregar su trabajo:
      —Antes tenía que dibujarlo, ¡y luego entregarlo personalmente al periódico!.

Después hubo fax, pensé que era ya una ventaja… ¡pero llegaban horribles, todos manchados! No funcionaba muy bien.

En las redes sociales

Como parte de su incursión tecnológica, Helioflores decidió meterse en el mundo de las redes sociales, donde ha obtenido mucha retroalimentación:
      —Me he dado cuenta de que es un lugar donde se presta mucho para conocer la opinión de los lectores y de la gente —dice.
      —¿Sí cree en la legitimidad de las opiniones en redes sociales?
      —No le creo a todas porque me doy cuenta de que hay muchísima gente pagada para dar una opinión; casi siempre ese grupo no entra en razones, explicaciones ni argumentación. Nada más ven si uno está a favor o en contra; lo demás son insultos y groserías. Pero de todas formas a mí sí me interesa interactuar ahí porque me da una idea de cuándo un cartón tiene más efecto o más gustó que otros.
      —¿En cuáles cartones ha visto una reacción mayor?
      —Me he dado cuenta de que determinados personajes sí gustan más. Digamos, por ejemplo, un Calderón, ¡uy, hay 80 mil reacciones!, y mucha gente opina. Curiosamente, me da la impresión de que los cartones que he hecho sobre Trump y su relación con México interesan menos. En cambio, los nacionales: Fox, Calderón, Salinas, Peña Nieto... despiertan mucho interés, esa es mi percepción.

La tesis en el Estanquillo

Por la forma en la que seleccionó sus trabajos, Helioflores considera que la muestra en el Estanquillo es una suerte de examen profesional:
      —Esta exposición fue una selección de trabajos que hice durante muchos años, fue como si tuviera que hacer mi tesis para recibirme de caricaturista. Esa es mi tesis, ¡a ver si paso el examen!

Helioflores invita a la gente a que vaya a su muestra, porque “lo refresca a uno”. El hecho de ver acontecimientos y personajes “de los setenta y de los ochenta nos permite recordar:
      —Evita que guardemos en un cajón todo lo que pasó en aquellos años. Ahí están críticas a personajes corruptos que todavía andan hoy en día como si nada haciéndose los demócratas...

Y finaliza de la siguiente manera:
      —Por otro lado, yo digo que igual que las exposiciones de pintura o de grabado, siempre es atractivo ver dibujos, sobre todo porque no hay mucha exposición de caricatura. Pero, en fin, lo interesante es que cada quien vea y opine si le gusta o no le gusta.

Ciudad Prohibida de China celebrará 600 años con programa cultural


La Ciudad Prohibida o Museo del Palacio Imperial de Beijing, la capital de China- celebrará en 2020 sus 600 años de existencia con un amplio programa que incluirá exposiciones, eventos académicos y otras actividades públicas.

Según sus autoridades, las muestras abordarán temáticas como la arquitectura antigua del país, la plástica, la caligrafía, las artes decorativas tradicionales y las interacciones entra la civilización china con las extranjeras.



El sitio lanzará varias publicaciones, proyectará audiovisuales y organizará conversatorios, simposios y foros internacionales sobre la historia y conservación de patrimonios.

Entre otras iniciativas, sacará a la venta boletos, monedas y sellos conmemorativos por los seis siglos de construcción y también por sus 95 años como museo.

La Ciudad Prohibida marca exactamente el corazón de Beijing y fue bautizada con dicho nombre porque las personas corrientes no podían entrar sin permisos especiales en la época imperial, a excepción de los cortesanos.

Allí vivieron 24 emperadores hasta 1911, cuando tuvo lugar la revolución que derrocó al régimen de la última dinastía feudal de China, la Qing.

La instalación cerró el año pasado con un récord de más de 17 millones de visitantes.

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, estuvo entre quienes recorrieron en 2018 el milenario complejo palaciego y dejó constancia de su estancia allí en un libro de honor.

oda/ymr