martes, 2 de agosto de 2022

De como Porfirio Díaz accidental e indirectamente cambió la historia de la música e influyó en el origen del jazz



Por: Luis Espinosa

En 1884 Porfirio Díaz envió a la exposición mundial de algodón en Nueva Orleans a la banda del Octavo Regimiento de Caballería mexicana, sin imaginar que ese evento cambiaría el curso en la historia del jazz.

En 1979 se publicó la primera edición de The Latin Tinge, del escritor John Storm Roberts, con el subtítulo de "El impacto de la música de América Latina en los Estados Unidos"

Ahí se narra uno de los episodios más curiosos en la historia del jazz.

En 1884 Nueva Orleans fue sede de la Exposición mundial industrial y de algodón.

En él participaron países productores de la fibra, siendo México invitado desde 1869.

El Gobierno mexicano, dirigido por Porfirio Díaz, quien iniciaba su segundo periodo presidencial, envió a la banda del Octavo Regimiento de Caballería, integrada por casi 100 músicos y coordinada por Encarnación Payén. Dicha banda fue llevada con la consigna de tocar en las presentaciones del pabellón mexicano y mostrar lo relativo al proceso del textil y, por supuesto, la calidad de los músicos mexicanos.

Según Alain Derbez en su libro El jazz en México, este viaje marcó una de las influencias más grandes, en forma y estilo, en la interpretación de las bandas estadounidenses. Durante su estancia en Nueva Orleans los músicos mexicanos ejecutaron algunas danzas, habaneras, marchas militares y danzones. Diferentes editoriales locales publicaron partituras impresas de muchos de sus números. Así las melodías con sello mexicano formaron parte de la vida musical de Nueva Orleans en el temprano periodo del jazz.




Varios integrantes de aquella banda enviada por Porfirio Díaz se quedaron en Nueva Orleans, entre ellos, el saxofonista Joe Viscara, de quien el baterista de jazz Papa Jack Laine decía: “Casi no habla inglés, pero el hijo de la chingada bien que soplaba”.

La influencia de la música mexicana en el jazz fue tan profunda que una revista de la época afirmó que la palabra “jazz” era una degeneración de la palabra “jarabe”. Incluso hubo quien se aventuró a asegurar que el jazz era el resultado de los intentos de músicos negros por tocar música mexicana.

El jazzista Jelly Roll Morton (1885-1941) también dijo que sin los ritmos hispanos no se puede obtener el aderezo correcto para hacer jazz.

Muchos de los músicos de la temprana época del jazz de Nueva Orleans eran de origen mexicano, como el clarinetista Lorenzo Tío, cuyo padre era de Tampico y fue integrante de la banda del Octavo Regimiento.

Tío dio clases a muchos clarinetistas de Nueva Orleans. Otros fueron Luis Florencio Ramos y Alcides Núñez, quien durante una temporada tocó con la Original Dixieland Jazz Band, conjunto que grabó en 1920 el primer disco de este género.




El jazz fue un espacio multicultural donde la música mexicana fue un elemento protagonista de su conformación. Tom Bethel, en su libro George Lewis, jazzista de Nueva Orleans, calificó a Lorenzo Tío como el clarinetista mexicano que en “1885 asistió a la exposición algodonera y cuyo estilo clásico influyó tanto que se considera como el introductor del clarinete en el jazz”.

El compositor de Blues H.C. Handy cuenta en su autobiografía, Father of the Blues, que antes eran los mexicanos y los europeos los que tocaban los clarinetes en las bandas negras.

El hijo de Lorenzo Tío fue conocido por ser el maestro del clarinetista Sidney Bechet.

Una de sus piezas más famosas se puede escuchar en Midnight in Paris, película de Woody Allen.




Sobre este acontecimiento Richard Landry dijo, en marzo de 1983, que para su primer concierto en México se inspiró en el suceso de la feria mundial del algodón de Nueva Orleans. Describió la actuación de la banda mexicana como un desfile que inundó de música a la ciudad: “Era la primera vez que los jazzistas de Nueva Orleans escuchaban el sonido del clarinete [...] los hermanos Tío permanecieron después de finalizada la exhibición para enseñar a los músicos norteamericanos cómo integrar a sus bandas estos instrumentos”

En definitiva, la exposición mundial industrial y de algodón de Nueva Orleans fue el evento donde México aportó al jazz la inclusión de los instrumentos de metal.

Si algo demuestra la historia es que las acciones pueden abrir caminos y torcer el rumbo de los acontecimientos.

La narrativa del jazz y de la música en general, está repleta de estos casos. #musicians

Presentan el libro Tenochtitlan, la caída de un imperio



El 13 de agosto de 1521 concluyó el asedio que un ejército hispano-indígena impuso a las ciudades hermanas de Tenochtitlan y Tlatelolco. A 500 años de distancia, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) convocaron a un grupo internacional de investigadores para analizar colectivamente aquel suceso desde una perspectiva multifactorial e interdisciplinaria.

Derivado de ese ejercicio, el INAH publica Tenochtitlan, la caída de un imperio. Acercamientos y reflexiones, una compilación de 20 ensayos que profundizan en los temas de las ponencias dictadas en el evento académico, el cual se realizó en formato virtual, entre el 26 febrero y el 5 marzo de 2021, debido a la contingencia sanitaria derivada de la Covid-19.

La obra fue presentada en el Museo Nacional de Antropología (MNA), por el director del propio recinto, Antonio Saborit García Peña, y los investigadores del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, Berenice Alcántara Rojas y Miguel Pastrana Flores.

Bajo la moderación de la directora del Museo del Templo Mayor (MTM), Patricia Ledesma Bouchan, los comentaristas coincidieron en que la veintena de los trabajos reunidos constituyen un gran estado de la cuestión, es decir, en ellos, toda persona interesada en la invasión a Tenochtitlan puede hallar lo necesario para comprender este proceso histórico, desde el punto de vista de los actores indígenas y españoles.

En su intervención, la investigadora Berenice Alcántara dijo que este volumen está llamado a ser de consulta obligatoria, porque no es una recapitulación de acontecimientos, sino que va más allá y aporta nuevos datos y miradas sobre los mismos, al tiempo que “refleja el pensamiento académico actual en torno a este proceso histórico”.

En ese sentido, el historiador de la UNAM, Miguel Pastrana Flores, coordinador del libro junto con la arqueóloga Patricia Ledesma y el profesor Eduardo Matos Moctezuma, expresó que la polifonía es el derrotero de estos estudios, por eso el seminario y la presente edición son producto de la participación de 17 estudiosos de la historia cultural, la historia política, la historia militar y de la salud, la historiografía y la arqueología.

 “Es difícil que surja otro William H. Prescott que escriba la Historia de la conquista de México, para erigirse como versión dominante por un siglo. Eso es ya casi imposible. Tendrán que seguir los avances colectivos en el conocimiento acerca del pasado, y este libro es muestra de la voluntad de diálogo que eso requiere”, manifestó.

Para el titular del MNA, Antonio Saborit, Tenochtitlan, la caída de un imperio. Acercamientos y reflexiones pone sobre la mesa una serie de hallazgos que se derivan del cuestionamiento y la investigación de una amplia gama de fuentes históricas que, a la postre, invita a reconsiderar cuanto se sabe de la ciudad capital del imperio mexica.

Como recordaron los comentadores, los partícipes del seminario plantearon sus reflexiones a partir de las causas anímicas, económicas, políticas, de salud y de estrategia militar, las cuales el investigador emérito del INAH, Eduardo Matos Moctezuma, considera clave para entender el ocaso de Tenochtitlan.

En el libro, Matos Moctezuma, distinguido con el Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2022, presenta el ensayo: “El lenguaje en la conquista militar y espiritual de México”. Guilhem Olivier abre la lectura con “Diosas, mujeres y prostitutas en los presagios de la conquista de México”, y Salvador Guilliem Arroyo cierra con “Las evidencias arqueológicas frente a las crónicas novohispanas. Tlatelolco, ayer y siempre”.

El resto de los autores son Francisco García Fitz, Bernard Grunberg, Michael Ernest Smith, Clementina Battcock, Sandra Elena Guevara Flores, Carlos Viesca Treviño, Carlos Javier González, Marco Antonio Cervera Obregón, Iván Valdez-Bubnov, María Castañeda de la Paz, Salvador Rueda Smithers, Tania Ortiz Galicia, Miguel Pastrana y Patricia Ledesma Bouchan.

lunes, 1 de agosto de 2022

La bailarina potosina Natalie Rodríguez gana VII Concurso de Unipersonales

Fotografías: Gabriel Ramos / Secretaría de Cultura SLP

Por: Roberto A. Valenciano Capín

La bailarina, coreógrafa y maestra Natalie Rodríguez, es la ganadora de la VII Competencia Internacional de "Unipersonales Lila López", al presentar un fragmento de la coreografía  “Esto no es una danza" que se une a los también ganadores potosinos;  Luis David  Oviedo Sánchez, con su trabajo "De ida y vuelta"; Guadalupe Anaya con el trabajo "Canarios" en  su V edición y el bailarín  Carlos Alberto Alonso Govea, en la sexta edición de esta competencia dancística.

Además se otorgaron menciones honoríficas para Miranda García de León del Bosque con “No soy mis sueños”; Marcelo David Martínez, con “Ausencia de…”; Alfonso López Aguilar, con “Grotesca Necesidad”; y, María Fernanda Pérez Álvarez, con “Embriaguez de recuerdos.”






En esta VI edición, el público asistente  no solo fue testigo de esta diversidad de estilos, técnicas, sino también esta forma de  exponer y compartir la danza que fueron propuestas por est@s 16 bailarin@s/ ejecutant@s con una excelente asistencia al foro del Teatro Polivalente del CEART: Natalie Adriana Rodríguez Martínez,  Daniela Maldonado Guerrero, Miranda García de León del Bosque,  Enya Mónica Aldaz Galicia, Alma Karvat Shemech, Marcelo David Martínez, Braulio Escamilla Quintos,  Daniela Fernanda Aranda Guerra, Marco Antonio Martínez Soto, Alfonso López Aguilar,  María Fernanda Pérez Álvarez, Anahí Olmedo Rodríguez y Paula Fernanda Sánchez Zamarrón, 




Para esta edición se tuvo un jurado integrado por: Azalea López, Edgar Pool, Vladimir Ilich Rodríguez y Rocío Reyes que también dieron cuenta de la calidad de ejecución, proyección y calidad de movimiento en conjunción con este público que a través de sus gritos de apoyo y el aplauso  llenó en este teatro.

Como también Natalie Rodríguez fue parte de la programación de esta XLII edición de este festival dancística, al formar parte del Colectivo Onda Escénica que se presentó el viernes 29 en el Centro de Difusión Cultural Raúl Gamboa del Instituto Potosino de Bellas Artes.

Ya que " la danza es el arte del cuerpo y el cuerpo es majestuosamente complejo. Pero decir “cuerpo" no es referirse únicamente al aspecto físico, sino al bello universo que conforma junto con la mente y el entorno para crear coordenadas que invariablemente se entrecruzan en nuestras historias personales y nos construyen como personas antes que como artistas. Bajo esta mirada, la danza tiene que estar alejada de aspectos y prácticas que opaquen su belleza y desmerezcan su majestuosidad", 

Natalie Adriana Rodriguez  Martinez es originaria de Matehuala, San Luis Potosí. Es licenciada en danza contemporánea por la Escuela Estatal de Danza del SEER. Ha participado con el Proyecto Coyote, Proyecto Clown con Montserrat Chávez, Marcapasos, Ángel del Espejo, así como proyectos multidisciplinarios, además de ser maestra de danza en diversas academias  en esta capital potosina. 

Me interesa dignificar la figura del vaquero: Isabel Vaca

Por: Sergio Raúl López, Especial para 'La Jornada'


Hace poco más de dos meses que el juez primero de distrito en materia administrativa de la Ciudad de México, Jonathan Bass Herrera, aceptó un amparo interpuesto por la asociación civil Justicia Justa para prohibir las corridas de toros en la Plaza México y que el 10 de junio se le concediera la suspensión definitiva por un juzgado federal. Además, el número de julio de la edición en castellano de la revista de la Sociedad Geográfica de Estados Unidos dedica su portada a los vaqueros de Baja California Sur, al señalarlos como “un estilo de vida que se desvanece”.

Por esas extrañas conexiones que suelen ocurrir entre el cine y su sociedad, un fenómeno tan extraordinario como difícil de explicar, el próximo 4 de agosto llegará a la cartelera mexicana el largometraje documental Temporada de campo (México, 2021), debut en la dirección de la cineasta Isabel Vaca, que justamente retrata la vida cotidiana de las familias que mantienen el oficio de la ganadería taurina sin plantearse como una defensa –tampoco como una crítica– a las corridas de toros, sino al entorno del campo mexicano y de la crianza.

“¡Pues que el maltrato animal y luego… pues digo que primero viden y luego dicen!”, plantea en la película Bryan Cortés Cortés, un niño de 12 años mucho más entusiasmado por abrazar el trabajo en el rancho que por acudir a la escuela pública –donde sus compañeros lo hostigan por su ropa vaquera–; alimenta con cuidado a un becerro rechazado por la madre bovina; al tiempo que juega lo mismo a torear que a los polleros y los migras –en lugar de a policías y ladrones–, o pregunta sobre su padre, que nunca volvió de Estados Unidos, mientras disfruta de un esplendoroso y libérrimo verano vacacional con su familia.

“Es una frase muy honesta que viene de un niño de 12 años pero que tiene muchísima verdad. Está bien que estés a favor o en contra, no pasa nada, pero lo mínimo que puedes hacer es entender y conocer el contexto y el espectro de las corridas de toros, no nada más una parte”, plantea Isabel Vaca.

Una visión del universo diferente

Desde diciembre de 1997, la familia de la realizadora ha sido propietaria de la hacienda La Punta, un rancho de toros de lidia en Lagos de Moreno, Jalisco. Durante ese cuarto de siglo, la familia del infante protagonista ha trabajado en esa ganadería. Así que la directora, egresada de Comunicación por la Universidad Anáhuac México Norte con especialidad de Cinematografía, que creció con gran cercanía a ese mundo del campo, de la crianza de animales y, sobre todo, de los vaqueros, decidió iniciar la filmación de su obra debut en ese contexto.

“Conforme iba creciendo fui adquiriendo un gran respeto y admiración a esta profesión del vaquero, porque estos oficios medio olvidados aún existen y van pasando de generación en generación. Y aunque no sabía bien qué narrar, supe que algo tenía que hacer con este mundo. Además tenía acceso a una de las pocas familias que aún se dedican a este oficio en el campo y tenía muchas ganas de retratar este universo de alguna forma”, explica Isabel Vaca.


Fotogramas del documental que llegará a la cartelera mexicana el 4 de agosto. Foto cortesía de Piano


Pese a ser totalmente capitalino y no ser taurino, el productor Arturo Mendicuti pasó largo tiempo interrogándose qué era lo que le llamaba la atención y le atraía del proyecto y llegó a la conclusión de que era una visión del mundo y de la vida totalmente distinta de lo que él conocía.

“Tenía una visión tan citadina y tan alejada del campo que ni si quiera sabía ni entendía cómo funcionaba y me llamó profundamente la atención ver todo ese amor que tienen los vaqueros por la naturaleza, por los animales y por su oficio. Me gustaría que la gente que tiene una visión tan alejada pudiera acercarse y tener una visión diferente a partir de estos retratos”, añade el egresado de la misma especialidad en la Anáhuac.

Un retrato del campo y la niñez

La confección de la película inició en 2016 con la creación de un teaser que ganó un apoyo del Latin American Film Fund del ya extinto Tribeca Film Institute; luego, el proyecto pasó por la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, en Cuba, y por el Camp Latino en Panamá, Costa Rica y Alemania, y finalmente ganar uno de los últimos fondos del también extinto Foprocine. Su estreno mundial ocurrió en el Visions du Réel, en Suiza; luego acudió al Hot Docs, de Canadá, y otros festivales de cine documental como los de Moscú y Montreal, además de ganar como Mejor Documental en el de Cine Iberoamericano de Miami y el Premio del Público en Morelia.

Dado que el tema taurino resulta no sólo polémico sino que provoca opiniones radicales en la sociedad, resultó muy complejo y fue motivo de largas y abundantes pláticas, recuerda Mendicuti, hasta encontrar que no era una película sobre los toros sino un retrato del campo y un retrato de esas infancias que viven en ese México muy particular. Y aunque no planearon que su estreno ocurriera justo a unas semanas de la prohibición, aunque sabían que iba a pasar tarde o temprano, pues: “era un tema latente e incluso pensábamos que iba a ocurrir mientras filmábamos y que el documental tomara el camino de la familia ya cuando ha perdido el trabajo y tuviera que enfrentarse a ese problema”.

Aunque al iniciar el proyecto Isabel ni siquiera conocía a Bryan, muy pronto conectó con él no sólo porque comparten gustos parecidos sino porque es un niño carismático y muy sensible con una gran historia, por lo que se dio cuenta de que la película podía contarse a través suyo.

“Es una película sobre la infancia pero en la que el mundo de los toros está como telón de fondo, no lo puedes evitar, es lo que ellos hacen y de eso viven. A mí me interesaba mostrar el otro lado de la moneda, mucha gente se queda con la impresión de la plaza, de la sangre, que sí es muy fuerte pero está el otro lado, que es el campo y las familias que viven de esto, que es un oficio que se transmite de generación en generación y que probablemente termine desapareciendo como los mismos toros. Me interesaba mucho dignificar y honrar esta figura del vaquero y que la gente la conociera, sin afán de tener una postura al respecto, pero es delicado que justamente este tipo de oficios en México estén en riesgo de desaparecer”, concluye.

vaqueros cine isabel vaca

En agosto Cineteca Nacional recibirá la Semana de Cine Japonés



Como cada año, la Semana de Cine Japonés ofrece una selección realizada en colaboración entre la Cineteca Nacional y la Fundación Japón, que sirve al público como escaparate para acercarse a los clásicos perdidos del cine nipón, a sus autores más relevantes o a aquellos que han figurado como personajes de culto.

Con eso en mente, se ha preparado una selección que pone sobre la mesa el nacimiento del cine sonoro en Japón, regresándonos a los inicios del séptimo arte para invitarnos a reflexionar sobre su historia y sus diferentes manifestaciones alrededor del mundo. 

Heinosuke Gosho realizó en 1931 la que se considera la primera película sonora japonesa, Madamu to nyōbō, aunque en el cine japonés existía tradicionalmente un personaje singular, el benshi, un narrador que no sólo iba relatando la película, sino que además interpretaba las voces de los personajes y realizaba los efectos de sonido. Este narrador no fue exclusivo de Japón, pero en ninguna otra parte tuvo el mismo prestigio e importancia.

Porque en Japón, el benshi no era algo accesorio; al contrario, en muchos casos era la estrella de la función, más importante aún que los protagonistas de la película. Por eso, gozaba de un estatus realmente privilegiado.

El punto de partida de este ciclo sobre el primer cine sonoro japonés, fueron tres películas de Sadao Yamanaka, las únicas sobrevivientes de toda su producción (dos docenas de filmes, en cinco años), digitalizadas, restauradas y presentadas en formato DCP por Fundación Japón en México: Tange Sazen y la vasija del millón de ryō (1935), Kōchiyama Sōshun (1936) y Humanidad y globos de papel (1937).

A esas tres películas se le suman otros títulos contemporáneos, realizados entre 1935 y el fin de la década de autores muy reconocidos como son Kenji Mizoguchi, Yasujirō Ozu, Mikio Naruse, Teinosuke Kinugasa, Heinosuke Gosho y Masahiro Makino.

Del 2 al 14 de agosto, los nueves filmes restaurados formarán parte de la Semana del Cine Japonés que este año exhibirán las salas del recinto de Xoco con la intención de pensar en la transición entre un cine figurativamente mudo a uno que incluyó la palabra hablada como un elemento más de su vasto acervo.

Programación

Tange Sazen y la vasija del millón de ryõ

Tange Sazen yowa: Hyakuman ryō no tsubo, Japón, 1935, 92 min.

D: Sadao Yamanaka. G: Shintarō Mimura. F en B/N: Jun Yasumoto. M: Goro Nishi. Con: Denjirō Ōkōchi (Sazen Tange), Kiyozo (Ofuji), Kunitarō Sawamura (Genzaburo Yagyu), Reyzaburō Yamamoto (Yokichi), Minoru Takase (Shigeju), Sōji Kiyokawa (Shichibei), Ranko Hanai (Ogino). CP: Nikkatsu.

En esta versión cómica del género samurái, el primogénito del clan Yagyu regala un jarrón que contiene un mapa que indica el lugar donde permanece oculto un millón de ryō (monedas de oro). Cuando descubre el secreto, se embarca en una búsqueda para recuperar la vasija, la cual llega a manos de un niño huérfano adoptado por Tange Sazen, un legendario samurái tuerto y manco. Su sentido del humor y su ironía destacaron a esta obra como una de las producciones japonesas más sólidas de los años 30.

Kōchiyama Sōshun

Kōchiyama Sōshun, Japón, 1936, 82 min.

D: Sadao Yamanaka. G: Shintarō Mimura y Sadao Yamanaka, con base en una obra de kabuki de Kawatake Mokuami. F en B/N: Harumi Machii. M: Gorō Nishi. Con: Senshō Ichikawa (Hirotaro / Nao), Setsuko Hara (Onami), Chōjūrō Kawarasaki (Kōchiyama Sōshun), Kanʼemon Nakamura (Kaneko Ichinojo), Shizue Yamagishi (Oshizu), Sukezō Sukedakaya (Ushimatsu), Daisuke Katō (Kenta). CP: Nikkatsu.

Después de que el joven Hirotaro roba el cuchillo de un viejo samurái, se desencadena una serie de acontecimientos desafortunados que involucran a su hermana Onami, al dueño de una casa de apuestas, a un ronin errante y a una geisha. En la segunda de sus tres únicas películas conservadas, Sadao Yamanaka confeccionó un jidaigeki (drama de época japonés) pionero en el cine de yakuzas, que explora los bajos fondos del Japón feudal, preservando el humanismo y hasta el humor que caracterizan su obra.

Humanidad y globos de papel

Ninjō kami fūsen, Japón, 1937, 86 min.

D: Sadao Yamanaka. G: Shintarō Mimura. F en B/N: Akira Mimura. M: Tadashi Ota. Con: Chōjūrō Kawarasaki (Matajuro Unno, samurái), Kanʼemon Nakamura (Shinza, peluquero), Shizue Yamagishi (Otaki), Tsuruzō Nakamura (Genko, vendedor de pescado), Chōemon Bandō (Yabushi, masajista), Sukezō Sukedakaya (patrón), Emitaro Ichikawa (Yatagoro). CP: Zenshin-za, Photo Chemical Laboratories. Prod: Masanobu Takeyama.

Matajuro, un samurái venido a menos, sobrevive fabricando globos de papel junto a su esposa en un barrio pobre en las afueras de Tokio. Allí vive también Shinza, un peluquero que siempre anda metido en problemas por su afición al juego. Las vidas de los dos hombres se entrecruzan cuando se ven envueltos con una familia de prestamistas y un poderoso jefe. Considerada como la obra cumbre de Yamanaka, Humanidad y globos de papel es uno de los jidaigekis más influyentes en la historia del cine japonés.

La venganza de un actor

Yukinojō henge, Japón, 1935, 98 min.

D: Teinosuke Kinugasa. G: Daisuke Itō y Teinosuke Kinugasa, basados en una novela de Otokichi Mikami. F en B/N: Kōhei Sugiyama. Con: Kazuo Hasegawa [acreditado con el nombre de Chōjirō Hayashi] (Yokinojo / Yamitaro / madre de Yokinojo), Tokusaburo Arashi (Kikunojō Nakamura), Akiko Chihaya (Namiji), Naoe Fushimi (Ohatsu), Kokuten Kōdō (Dobu). CP: Shōchiku.

Un onnagata, intérprete de teatro kabuki que encarna a personajes femeninos, orquesta una terrible venganza en contra de los responsables de la muerte de sus padres cuando el actor era sólo un niño. El más exitoso de los jidaigekis del director Teinosuke Kinugasa enmarca al actor Kazuo Hasegawa, quien interpreta a tres personajes: el protagonista, la madre de éste y un mafioso. Originalmente de más de cinco horas de duración, el filme fue considerado perdido hasta que se recuperó una versión en 1952.

La mujer en la niebla

Oboroyo no onna, Japón, 1936, 111 min.

D: Heinosuke Gosho. G: Tadao Ikeda. F en B/N: Jōji Ohara. M: Keizō Horiuchi. E: Shin Mori. Con: Takeshi Sakamoto (Fumikichi), Toshiko Iizuka (Teruko), Shin Tokudaiji (Seiichi), Chōko Iida (Otoku, madre de Seiichi), Mitsuko Yoshikawa (Okiyo), Shin Saburi (doctor). CP: Shōchiku.

Ambientada en la zona de clase trabajadora de Shitamachi en el centro de Tokio, este conmovedor drama de Heinosuke Gosho se centra en un estudiante de derecho desilusionado y descarriado que deja embarazada a una camarera, y el tío bien intencionado que, en un intento por ayudarlo, sólo empeora las cosas. Conocido por sus melodramas familiares centrados en la vida cotidiana (shomin-geki), aquí Gosho pone énfasis en la generación más joven agobiada por el sacrificio que su sociedad les pide que hagan.

El hijo único

Hitori musuko, Japón, 1936, 83 min. 

D: Yasujirō Ozu. G: Tadao Ikeda y Masao Arata basados en un relato de James Maki (pseudónimo de Yasujirō Ozu). F en B/N: Shōjirō Sugimoto. M: Senji Itō. E: Eiichi Hesegawa. Con: Chōko Iida (Tsune Nonomiya), Shinichi Himori (Ryosuke, adulto), Masao Hayama (Ryosuke, niño), Yoshiko Tsubouchi (Sugiko), Mitsuko Yoshikawa (Otaka). CP: Shochiku.

La viuda Tsune Nonomiya lo sacrifica todo con tal de que su hijo Ryosuke pueda asistir a un instituto en Tokio; sin embargo, años más tarde, y de visita en la ciudad por primera vez se dará cuenta de que el joven ha perdido un importante puesto de funcionario y es ahora un humilde profesor. En su primera película sonora, Yasujirō Ozu toca temas como el amor, el sacrificio, la familia y la decepción, para desarrollar una película que es considerada por muchos entre las mejores de su filmografía.

Duelo en Takadanobaba

Chikemuri Takadanobaba, Japón, 1937, 51 min.  

D: Hiroshi Inagaki, Masahiro Makino. G: Maki Tozo. F en B/N: Mitsui Rokusaburo, Ishimoto Hideo. M: Takahashi Han. Con: Tsumasaburō Bandō (Nakayama Yasubei), Ryosuke Kagawa (Sugeno Rokurozaemon, el tío), Ichikawa Momonosuke (Kumaku), Hara Komako (Osai, la esposa), Shimura Takashi (Rakurakutei). CP: Nikkatsu.  

Durante el periodo Edo, Nakayama Yasubei es un samurái al que le gusta beber y va de pelea en pelea con distintos personajes de su nagaya, o barrio de clase baja. Sólo le teme a una persona: su tío Sugeno. Cuando éste es desafiado en un combate desigual, Nakayama deberá a enfrentase a 18 guerreros para salvaguardar su honor. Basado en la historia real de un guerrero japonés de finales del siglo XVII, esta película combina humor y una atípica puesta en escena para representar la bravura de un hombre.

La historia del último crisantemo

Zangiku monogatari, Japón, 1939, 142 min.

D: Kenji Mizoguchi. G: Yoshikata Yoda y Matsutarō Kawaguchi basados de en una novela de Shōfu Muramatsu. F en B/N: Shigeto Miki (pseudónimo de Minoru Mike). M: Shirō Fukai. Con: Shōtarō Hanayagi (Onoe Kikunosuke), Kakuko Mori (Otoku), Kōkichi Takada (Nakamura Fukusuke), Nobuko Fushimi (Eiryu, la geisha), Kawarasaki Gonjuro. CP: Shochiku.

Kikunosuke, el hijo adoptivo de un legendario actor de teatro kabuki que interpreta roles femeninos, intenta seguir los pasos de su padre; sin embargo, es criticado en secreto por su falta de pasión. La única capaz de decirle la verdad será Otoku, la nana de su hermano, y su sinceridad llevará al joven a enamorarse y recorrer junto a ella un sinuoso camino. Ofreciendo un fascinante vistazo al mundo del teatro kabuki de finales del siglo XIX, esta película impulsó la carrera temprana de Kenji Mizoguchi.

Actores itinerantes

Tabi yakusha, Japón, 1940, 71 min.

D: Mikio Naruse. G: Mikio Naruse basado en un cuento de Mushū Ui. CP: Tōhō Co. F en B/N: Seiichi Kizuka. M: Fumio Hayasaka. Con: Takase Minoru (Nakamura Kikugoro),  Kamatari Fujiwara (Ichikawa Hyoroku), Kan Yanagiya (Nakamura Senpei), Sōji Kiyokawa (Ichikawa Shichiemon). Prod: Teppei Himuro.

Una compañía de teatro kabuki liderada por “Kikugoro”, llega a un pueblo para representar una obra. Cuando el barbero local se da cuenta de que el responsable no se trata del famoso actor Onoe Kikugoro, sino del desconocido Nakamura Kikugoro, monta en cólera y estropea el traje de caballo que los actores utilizarán, lo que desencadenará divertidas situaciones. Actores itinerantes es una de las películas más cómicas en la filmografía de Mikio Naruse, cuyo metraje incluso se vio afectado por la censura.

El wagneriano Bayreuth abre su "Anillo" con un "Oro del Rin" serial y joven



EFE

El Festival de Ópera Richard Wagner de Bayreuth abre con un "Oro del Rin" de pulso joven el "Anillo del Nibelungo", un estreno que el templo wagneriano recibe como una catarsis, tras dos años de retrasos por imperativo de la pandemia.

A Valentin Schwarz le corresponde el desafío de poner a escena la ambiciosa tetralogia, el más extenso ciclo del circuito operístico clásico: son casi 16 horas, más los correspondientes entreactos -de una hora de duración en Bayreuth-, repartidas a lo largo de la semana.

El "Oro del Rin" es una especie de etapa prólogo, sin pausas, y también una oportunidad para tantear los aprecios o rechazos que despierte en el exigente público de Bayreuth. El veredicto o juicio sumarísimo del festival bávaro surgirá el viernes, con el "Crepúsculo de los Dioses".

El austríaco Schwarz, de 33 años, es el segundo director escénico más joven en la nómina de quienes estrenaron la tetralogía en Bayreuth, un festival con casi 150 años de historia volcado a un único genio, el de Wagner.

Solo le aventajó en juventud el francés Patrice Chéreau, quien con 31 años la estrenó con Pierre Boulez a la batuta, en 1976.

La producción se convirtió en legendaria y se la reconoce aún como el mejor "Anillo" de la historia moderna; pero su victoria no fue inmediata: hasta que se le admitieron los méritos tuvo que encajar furiosos abucheos de la ortodoxia wagneriana.

Al directo antecesor de Schwarz, el berlinés Frank Castorf, se despidió de Bayreuth en 2017 tras cuatro temporadas soportando las iras wagnerianas contra un "Anillo" que discurría entre burdeles de carretera y torres petroleras.

Son muchos años esperando el siguiente estreno de la gran obra. La directora del festival, Katharina Wagner, quiso marcar un hito colocando a una mujer al frente de la tetralogía -Tatiana Gürbaca-; pero la elegida declinó.

Empezó una larga espera y búsqueda de relevos. El cierre de la vida pública por la pandemia dejó Bayreuth en silencio en 2020; en 2021, con una programación aún bajo restricciones, se decidió postergar el nuevo "Anillo" un año más.

El covid no quedó atrás, como evidenció la necesidad de buscar una batuta de emergencia tras contraer el virus el director previsto, el finlandés Pietati Inkinen.

"Por fin, llegó el gran día", anunciaba este domingo la dirección del festival, a través de su cuenta en twitter, con una fotografía del sonriente Schwarz junto a Cornelius Meister, el sustituto de Inkinen.

Schwarz ha dado a su "Anillo" aires de serial televisivo, a lo "Netflix", según avanzaba estos días el semanario "Der Spiegel", obviamente sin revelar más detalles.

Meister iba a ser el director del "Tristán e Isolda" que inauguró la temporada, el pasado día 25, y que en medio de la reorganización apresurada pasó a Markus Porschner.

TEMPORADA EXCEPCIONAL

Que Bayreuth acabase programando dos estrenos -el del "Anillo" sigue al nuevo "Tristán" inaugural- era de por sí algo excepcional en ese festival, que desde los años 50 solo ha presentado una nueva producción -o incluso ninguna- por cada temporada.

"El más rápido, el más joven, el todoterreno", titulaba el órgano oficioso del festival, el portal www.richards-magazin.de, en su programa previo a estos estrenos. El título de rápido se lo ha acreditado Roland Schwab, director escénico de un "Tristán" cuya producción se zanjó en unas pocas semanas. El de joven era para Schwarz. Y el de todoterreno para el tenor Stephen Gould, puntal de la temporada.

A Gould se le recibió como un héroe en el "Tristán", acompañado de otra veterana en la casa, Catherine Foster, su "Isolda".

Volverá sobre el escenario en los próximos días como "Tannhäuser", una de las reposiciones de la temporada, e interpretará al Sigfriedo en el "Anillo"".

Bayreuth es un festival con reputación de tener siempre un "Plan B" para cualquier incidencia. Si algo le ocurre a Gould, serán necesarios tres relevos para puestos protagonistas, del total de ocho piezas que incluye la presente temporada de Bayreuth.

domingo, 31 de julio de 2022

SLP será sede del 17º Festival de Monólogos .Teatro a una sola voz



Con la finalidad de contribuir en la promoción y difusión el arte teatral en México, el Gobierno del Estado a través de la Secretaría de Cultura de San Luis Potosí, hacen extensiva la invitación al “17º Teatro a una sola voz – Festival de Monólogos”, que llevará a cabo el Centro de las Artes de San Luis Potosí, del 02 al 08 de agosto en el Teatro Polivalente y en el Centro de Difusión Cultural Raúl Gamboa del Instituto Potosino de Bellas Artes.

El gobierno encabezado por Ricardo Gallardo Cardona, trabaja a favor de un desarrollo cultural que incida verdaderamente en la formación integral de mejores ciudadanos por lo que se organizan este tipo de actividades culturales en colaboración con la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, a través de la Coordinación Nacional de Teatro, donde además participan diferentes estados de la República Mexicana, en dos circuitos regionales con 7 montajes cada uno.

De esta manera San Luis Potosí recibirá este festival teatral inaugurando este martes 02 de agosto, en el Teatro Polivalente, con la presentación de “Un acto de comunión”, de Lautaro Vilo, a cargo de la Compañía Antón Araiza, bajo la dirección de Julio César Luna; el miércoles 03 de agosto se presenta “Matrioskas: reivindicación del silencio transgeneracional”, de Re-volver escena (Pach., Hgo.), con la dirección de Eréndira Gutiérrez; y el jueves 04, del estado de Guanajuato, la Compañía Líquido Colectivo presentará el unipersonal “Prisa”, bajo la dirección de Alfredo Ávila.

El festival continuará sus presentaciones en el Centro de Difusión Cultural del IPBA, el viernes 05 de agosto con la presentación de “Tesoros”, de La Jauría Teatro (Xal., Ver.), con la dirección de Martín Pérez, para posteriormente ceder el escenario a “Crónicas improbables en la vida de Tom, a partir del encuentro con una gallina intergaláctica”, autoría y dirección de Agustin Morgan, a cargo de la compañía La Talacha (Xal., Ver.), el sábado 06 de agosto.

¡Que viene el lobo!, de la compañía Mondomeraki (CDMX), se presenta en el Teatro Polivalente, el domingo 07 de agosto, con la dirección de Luisa Fernanda Aguilar;  al igual que “El banquero anarquista”, autoría de Luis Mario Moncada, con la dirección de David Hevia, a cargo de Hevia & Co (CDMX), quienes serán os encargados de cerrar el telón del Festival de Monólogos, el lunes 08 de agosto. Para conocer los horarios de las presentaciones y toda la información sobre el Festival de Monólogos, se invita a  consultar en las redes sociales oficiales del Centro de las Artes y el Teatro Polivalente.