martes, 27 de septiembre de 2022

No nos olvidaremos de ustedes muchachos



Por:  Javier Contreras Villaseñor

Una declaración de la danza por nuestros 43 desaparecidos en este 26 de Septiembre, a uno, dos, tres años...hasta encontrarlos

Los y las jóvenes de las normales rurales danzan. Los y las muchachas de la normal de Ayotzinapa danzan. Y a quien danza le sonríe el cuerpo. Constata desde la densidad de su cuerpo que la alegría es un derecho que se puede ejercer con intensidad y compromiso. Quien danza lo hace encontrándose con los otros, confiando en los otros, haciendo comunidad con los otros. Danzamos rostro frente a rostro, cuerpo frente a cuerpo, confianza dándole cuerpo a la confianza . Danzar es una apuesta radical por la vida, es una reivindicación de la irrenunciable dignidad de los cuerpos y las personas.

Como muchas y muchos mexicanos, los jóvenes de Ayotzinapa danzan, por eso, entre muchas cosas, nos escandaliza la brutalidad y cinismo con que estos jóvenes han sido violentados. Esa desvergonzada violencia de poderes acostumbrados a la impunidad nos es insufrible, es ciudadana, humanamente intolerable. Esa violencia desnuda el profundo y ofensivo racismo y clasismo que nos agobian, con los que no nos es posible transigir. Por eso nos sumamos a los miles de mexicanos y mexicanas que exigen, exigimos, "VIVOS SE LOS LLEVARON, VIVOS LOS QUEREMOS" por eso nos hacemos eco, con conmovido respeto a su dolor, a la lucha de padres, madres y compañeros de estos jóvenes agraviados. Por eso nos hermanamos a la lucha de los familiares de las decenas de miles de desaparecidos de nuestro país. No podemos y no queremos ser indiferentes al horror que buscan imponernos como destino nacional. Su lucha por la dignidad y la vida es también nuestra. Su dolor e ira ya son nuestros también. Su lucha es nuestro ejemplo.

Queremos también, junto con millones de ciudadanos y ciudadanas, un país dignificado por la verdad, la transparencia, la justicia. Un país que sea nuestra digna casa compartida y no un inmenso cementerio.

Este compartido sueño, esta impostergable necesidad, nos compromete, nos obliga, nos hermana junto con millones de ciudadanos y ciudadanas dignas.

Seguiremos danzando porque nos queremos vivos, porque nos queremos vivas, y a nadie vamos a pedirle permiso.

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