jueves, 24 de septiembre de 2020

“En nuestra carrera nunca estás conforme”



Por: Sahily Tabares

La añoranza lo devuelve mediante la imaginación al salón de ensayo donde vivió múltiples emociones al “ser” Franz. “Un rol que había soñado largamente, pertenece a una de las obras más famosas del repertorio tradicional, en él se recrean las bases del teatro ballet, pues conjuga la danza clásica, de carácter, la pantomima”, comenta.

Adrián Sánchez, primer solista del Ballet Nacional de Cuba (BNC), sonríe quedo sin ocultar recuerdos agolpados en la memoria, de inmediato revela: “Desde hace varios meses la COVID-19 interrumpió el dinamismo de nuestra compañía. No somos una excepción, la pandemia cambió inesperadamente la existencia de las personas en el mundo”.

Disfruta lo aprehendido en procesos académicos que agradece al sistema de enseñanza artística. Según reconoce: “Los jóvenes nunca debemos pensar que hemos llegado y nada nos falta por incorporar a la profesión. Tengo una gran fortuna, los estudios en la Escuela Vocacional de Ballet Alejo Carpentier y la Escuela Nacional de Ballet, bajo la guía de la profesora Yuneisy Rodríguez”.

Ciertamente, se considera deudor de sus maestras, entre ellas, Marina Villanueva, Bárbara García y María Elena Llorente. También, de Svetlana Ballester y su querida tía Karelia Sánchez, exsolista del BNC.

¿Cómo logra cada etapa de superación en un colectivo de prestigio y fama internacional?, indago. Apenas le toma segundos responder: “De cada personaje estudio minuciosamente la psicología, el desempeño en la historia, las variaciones. Me sentí seguro al interpretar el Don José del ballet Carmen junto con la primera bailarina Sadaise Arencibia, quien me dio apoyo, confianza. La maître Linet González contribuyó con las exigencias artísticas y técnicas de una de las puestas más importantes de la coreografía cubana del siglo XX. Además, recibí la asesoría del crítico Ahmed Piñeiro”.

Adrián Sánchez habla de su carrera como bailarín del BNC.

El ballet Carmen, que interpreta con la primera bailarina Sadaise Arencibia, es una de las coreografías más importantes del siglo XX. (Foto: Cortesía del BNC).

Este tiempo de impás todo parece un desafío, le digo. Asiente: “La espera a veces desespera. Me mantengo haciendo los ejercicios. Desde el principio los maîtres y nuestra directora, la primera bailarina Viengsay Valdés, manifestaron: ‘Es preciso seguir entrenando en casa’. Nos hizo llegar clases montadas por ella para que cada bailarín las ejecutara diariamente”.

Asimismo, al volver sobre el camino transitado, Sánchez hace énfasis en el ballet La Cenicienta. “Lo interpreté junto con la bailarina principal Claudia García, quien es mi pareja de baile. Nos llevamos muy bien, tenemos una gran amistad y compenetración. Asimilamos las correcciones aportadas por los profesores. Soy consciente de que en nuestra carrera nunca estás conforme. Grabamos los ensayos, volvemos a verlos, descubrimos detalles, gestos, hasta ese instante preciso de tomar el aire, captar la intención de una mirada, la inmensidad del tiempo, del espacio. Soy muy exigente conmigo mismo, quiero aprender más, ser mejor”.

Pasos adelante

Espartaco, un desafío que también compartió con Sadaise Arencibia. (Foto: Cortesía del BNC).

Se regocija al repasar imágenes, movimientos, consejos, esto forma parte del protocolo indispensable para su desarrollo profesional. Le place compartir ideas y argumentos. “Lo más importante es perfeccionar todo lo hecho. Vuelvo frecuentemente al ballet Espartaco que compartí con la primera bailarina Sadaise Arencibia. En el BNC somos una gran familia. Extraño las rutinas, estas alimentan nuestra razón de ser. Para los bailarines existen dos lugares esenciales: el salón y el escenario. Necesitamos los acordes de la música, al maître corrigiendo, el sudor del cuerpo, el cansancio. El crecimiento propio y colectivo se conquista, requiere esfuerzo, trabajo, mucho trabajo”.

Apenas hace una pausa, prosigue: “Nos sentimos congratulados con cada reconocimiento. Hace poco la compañía recibió en España el XXII Premio Anual de la Crítica de Artes Escénicas de Cataluña, en las categorías de danza clásica y repertorio, por sus presentaciones de El lago de los cisnes y La Cenicienta en el Teatro Tivolí de Barcelona.

El príncipe Sigfrido, de El lado de los cisnes, es uno de sus roles preferidos. (Foto: Cortesía del BNC).

Habitualmente, este galardón de larga tradición se entrega durante una función de gala, pero las condiciones impuestas por la pandemia obligaron a realizar una ceremonia online durante la cual se proyectó el video enviado con un mensaje de agradecimiento de nuestra directora”.

Varios preceptos interioriza el bailarín de 22 años: “Solo la dedicación, la disciplina, el rigor determinan en los pasos adelante que demanda nuestra profesión. Lamentablemente se pospuso para 2022 la edición 27ª del Festival Internacional de Ballet de La Habana. La celebración del centenario de la prima ballerina Alicia Alonso, prevista para ese encuentro, debe realizarse en fechas próximas al 21 de diciembre, aniversario de su nacimiento”.

Queda pensativo, casi de inmediato apunta: “Ella es un referente para los jóvenes y los consagrados. Convincente en la escena, llena de matices sutiles, su magisterio nos acompaña. Inteligencia, gracia, sensibilidad emanan de su sólida cultura”.

Respira hondo, agrega: “De ella aprendimos que la voluntad es esencial para lograr los sueños. Pienso todos los días en interpretar el Basilio de Don Quijote. El personaje también ejecuta pasos difíciles todo el tiempo en el escenario, demanda arte y técnica, me ilusiona este nuevo reto, lo asumo de corazón”.

No hay comentarios: