viernes, 13 de diciembre de 2019

Cuando el jazz alza la voz: Antonio Sánchez


Por: Juan Carlos Talavera

Una mezcla de dolor, coraje, violencia y protesta, alimenta el alma de Lines in the Sand, el más reciente disco que el baterista y jazzista Antonio Sánchez (Ciudad de México, 1971) presentará en México el 15 de diciembre en el Teatro Ángela Peralta, en lo que él califica como una producción que alza la voz en contra de la discriminación y criminalización de los migrantes mexicanos y latinoamericanos.


“En este disco hay un poco de todo eso, pero es muy subconsciente, porque no soy una persona violenta, para nada.


Pero muchas veces me doy cuenta de que, cuando toco la batería, lo hago de una manera bastante agresiva. Digamos que ésa es una buena manera de sacar sentimientos, sensaciones y experiencias”, afirma el compositor que en 2020 trabajará en Bad hombres II, su próximo trabajo solista.

Si no fuera por la música no sé qué haría, porque cada vez que toco música o hago un disco, siento una especie de meditación y catarsis. Es como subir una montaña. Un conducto perfecto para sacar toda esa agresividad y esa frustración que desde hace tres años ha ido creciendo (en mí) ante las políticas manifestadas por el presidente (de EU) Donald Trump.

Y añade: “Generalmente he recibido buena respuesta (de mi música), en el sentido de que a la mayoría les parece bien que levante la voz de alguna manera. Y, por mi parte, no siento tener opción a estas alturas del partido, porque es algo cercano a mi corazón y que me afecta”.


Sin embargo, reconoce que algunos escuchas le han manifestado su desaprobación. “Algunos quisieran que mi música no fuera política. Pero yo les digo que no tengo alternativa y que siento una obligación por hacer esto. Además, a mí no me parece que mi mensaje sea político, sino humanitario”.


Antonio Sánchez saltó a la fama en 2014, luego de su colaboración con el cineasta Alejandro González Iñárritu, con la banda sonora para la cinta Birdman. Sin embargo, su paso por la música va mucho más allá, como sus colaboraciones con jazzistas de renombre como Gary Burton, Danilo Pérez, Mick Goodrick, Pat Metheny, Michael Brecker, David Sánchez, John Patitucci, Marcus Roberts, Dave Samuels y Luciana Souza, entre otros.

¿Qué tanto ha cambiado la realidad del migrante latinoamericano desde 2007 cuando debutó con su álbum Migration?, se le pregunta al artista radicado en Nueva York. “Han cambiado mucho las cosas, pero este disco nació de los problemas que han surgido en los últimos tres años, gracias a la candidatura y presidencia de Trump. Sin embargo, aquí trato de no darle tanta importancia a Trump, sino a la gente que necesita ayuda, como los migrantes detenidos, deportados, enjaulados y politizados en nombre del nacionalismo y del populismo”.

¿Es un reflejo? “La crisis migratoria ha avanzado bastante de 2007, desde que empezó la guerra en Siria, cuando mucha gente empezó a desplazarse por Europa y después, obviamente, con todos los conflictos internos en Sudamérica, Centroamérica y México. El disco es un reflejo directo de lo que está pasando”.


¿Qué metáforas alimentaron este álbum? “Hay imágenes subconscientes. Generalmente, cuando escribo música, no tengo algo definido en la cabeza, así que no trato de escribir sobre un tema, sino que absorbo información de una manera orgánica y subconsciente y, de la misma manera, sale la música.

¿De dónde viene la idea de la línea sobre la arena? “Recuerdo que mientras escribía el tema principal y buscaba la imagen del disco, fui al festival Fandango Fronterizo, que se realiza entre Tijuana y San Diego, un festival increíble al que viene gente de todo el mundo y de ambos lados de la frontera, donde se pone un tablado para que la gente cante y baile son jarocho. Es algo espectacular y, por momentos, pareciera como si desapareciera esa reja oxidada a través de la música”.
Durante ese encuentro, el baterista captó algunas fotografías, porque le pareció interesante esa imagen de la playa, la arena, el mar y la reja. “Pero cuando bajé a la playa, vi a una niña que jugaba con su papá. Ella estaba en la arena y saltaba para que las olas no la mojaran, así que tomé varias fotos”, dice.

Al revisar el material, Sánchez descubrió que la niña parecía suspendida en el aire, flotando, al lado de reja. “Esa imagen me pareció fuerte, porque entonces circulaban las noticias de los niños que eran separados de sus padres en la frontera, y decidí utilizarla como portada del disco”, apunta.


EMBAJADOR DE LA MÚSICA


Otra idea que Antonio Sánchez quiso colocar en este álbum fue la polémica frase de “Bad hombres”. “Ésa es una expresión peyorativa que ha sido muy utilizada en EU para quienes hemos cruzado la frontera. Pero en el disco es una especie de respuesta a lo que dijo Trump, es decir, voltear la idea, apropiárnosla y utilizarla como queramos”, asegura vía telefónica.


¿El disco está construido a partir de una historia o de relatos cortos? “Me gusta que la gente saque sus propias conclusiones. Obviamente los títulos de las piezas son una guía, como Travesías, que es un tema largo, complejo y con muchas secciones, en donde se evoca una travesía difícil y larga, llena de intenciones y retos.


“Otra pieza, Home, responde a lo que sentimos los migrantes al nacer y vivir en países distintos y te llevan a preguntarte de dónde vienes, de dónde es tu sangre y quiénes son tus antepasados. Obviamente soy mexicano, nací y crecí allá, pero llevo más tempo fuera de México y ésa es una dicotomía extraña e interesante”, considera.


¿Qué hace un músico mexicano en un país que odia lo mexicano? “No es bueno generalizar. Obviamente, Donald Trump ha hecho que salgan muchas cosas a la superficie, las cuales parecían disminuir desde que (Barack) Obama fue presidente. Todo mundo pensaba que las cosas iban mejor... pero vivir en Nueva York es completamente diferente a otros lugares de EU.


“Y, al ser artista, uno es una especie de embajador de la música y de México. Finalmente, a cualquier lugar que voy hago muy patente el hecho de que soy mexicano y trato de poner, aunque sea trillada la frase, el nombre de México en lo alto y mostrar que no hay mucho que temer de mí y de los demás mexicanos, y romper poco a poco esos prejuicios”, concluye.

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