lunes, 20 de marzo de 2023

Relatos desde el centro del mundo; narran y bordan la historia maya



Por: Virginia Bautista

En el pueblo maya de Xocén se ubica el Centro del Mundo, según una leyenda maya. Por sus milpas anduvo Jesucristo, con la Virgen María y los apóstoles, perseguidos por los romanos; y aquí dejó su testamento.

En este lugar, localizado a unos 12 kilómetros de Valladolid (Yucatán), existía un gran libro, de un metro por un metro, en el que estaba escrito cómo se hacía todo, y se abría solo, página por página; los habitantes sospechan que fue robado por “los gringos” y que a él deben el éxito de su sociedad.

También hasta acá llegó el primer hombre, Adán, tras ser expulsado del Paraíso por portarse mal. “Como tenía que trabajar, pidió ayuda a Dios, quien prendió una gran fogata para hacer las semillas, pero se le quemaron.

"Entonces, llamó a los animales de la región para que las rescataran; y así se ganaron su derecho de comer en las milpas, aunque no les guste a los campesinos”, explica en entrevista con Excélsior el antropólogo social danés Christian Rasmussen.

El investigador ha recopilado desde hace más de 30 años estos relatos del “origen de las cosas” y de la vida cotidiana de Xocén, donde viven unos 2 mil 500 personas; región en la que ha trabajado con su esposa, la también antropóloga Silvia Terán, desde hace cinco décadas en diversos proyectos.

Ahora, un libro y una exposición unen la labor desarrollada por ambos especialistas sobre una misma iniciativa: Relatos divinos del Centro del Mundo. U tsikbalilo’ob u Chúumuk Lu’um (La Vaca Independiente), que incluye unos 300 cuentos en español y maya, inspira los 12 tapices bordados por mujeres, en los que narran estas historias a través de hilo y colores.

Christian Rasmussen (izquierda) con el equipo que elaboró el libro y las bordadoras que confeccionaron los tapices, en la Filey.


*Christian Rasmussen (izquierda) con el equipo que elaboró el libro y las bordadoras que confeccionaron los tapices, en la Filey.


El volumen y la muestra, Bordando la historia de Xocén, se presentaron durante la onceava edición de la Feria Internacional de la Lectura Yucatán (Filey), que hoy concluye en Mérida; pero su promoción continuará en otros espacios, dice Rasmussen.

"Desde un principio, acudí a sus campos y a sus milpas, a sus fiestas, ritos y actividades. Con el tiempo me quedaba a charlar con ellos, me invitaban pozol y me empezaron a contar sus historias: cómo surgieron las plantas, por qué la lluvia cabalga en el cielo.

"Y empecé a recopilar sus relatos, no son mitos. Nunca aprendí maya. Así que me narraban la historia en español y luego les pedí que lo hicieran en maya. Y un maestro me apoyaba con la traducción, para que no se perdiera ningún detalle”, asegura.

Detalla que en 1999, a propósito de los 500 años de la llegada de los primeros españoles a la península, se hizo una primera edición de este libro, con menos cuentos, que se repartió en todas las casas de Xocén.

Esto sensibilizó a la comunidad, destaca el antropólogo, que hace cinco años participó en la iniciativa Sanamente maya, dirigida por Silvia Terán, cuyo fin es combatir la obesidad que puede llevar a la diabetes y a otras enfermedades como resultado de un estilo de vida y una alimentación no siempre sanos.

"Los tapices fueron bordados con la finalidad de crear conciencia acerca de las tradiciones, la cultura de su pueblo y la alimentación tradicional sana proveniente de las milpas ancestrales”, agrega Rasmussen.

"Como no hay una tradición artística en Xocén, costó trabajo encontrar a alguien que dibujara los relatos primero, para que ellas los bordaran. Son como códices modernos. Y se publicará un folleto con estos bordados”, indica.

Los textos y dibujos fueron hechos por Gaspar Canul y Laureliano Canul. Y las bordadoras son Balbina Couoh, María de Jesús Canul, Jacinta Noh, Francisca Couoh, Anastacia May, Anacleta Canul, Reyna Couoh y Germina Noh.

"En la confección de cada tapiz se pueden llevar de uno a cuatro meses, dependiendo del tiempo que le dediquen al bordado con máquina de pedal, pues las mujeres lo hacen después de terminar sus tareas domésticas”, aclara.

El estudioso de 80 años concluye que lo más interesante de esta cosmovisión es que “ellos adaptaron La Biblia a su cultura, a diferencia de otros pueblos, que se adaptaron al libro sagrado. Jesucristo sigue ‘participando’ en todas las ceremonias que se realizan actualmente, ya sea para la lluvia, la cosecha, en todas. Eso es lo singular”.

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